
Lo encontré urgando en el librero, La lección del Maestro, libro que llegó a mis manos por esas ansias que tengo de aprender cada día más sobre las diferentes facetas de la obra literaria martiana.
Su autora Carmen Castro Porta recoge en este ejemplar testimonios de miembros del Frente Cívico de Mujeres Martianas, una organización de la cual formó parte, que representó la resistencia femenina frente a la dictadura de Fulgencio Batista y que constituye una fuente inagotable de conocimiento sobre el heroísmo de la mujer cubana.
Por estos días en que la consulta popular sobre el proyecto de la nueva Constitución Cubana domina el acontecer nacional e internacional de esta tierra guerrera y mambisa quisiera hacer referencia a un artículo que encontré en este libro titulado La Constitución y los derechos humanos.
En él las mujeres del frente cívico recababan de forma patriótica y responsable la superación y el concurso de todas las instituciones del país de cualquier índole para garantizar el respeto a los derechos humanos consagrados en la Carta Magna que regía en esa época y que eran violados incumpliendo con el precepto martiano de que la Ley Primera de la República fuera el culto a la dignidad plena del hombre.
La sola referencia a este capítulo es ejemplo de que historia, cultura y Constitución marchan unidas en nuestro país. De ahí la importancia de que el pueblo recurra a la lectura de obras de Martí y del propio proyecto en sí para adquirir cultura constitucional.
Leer e interpretar, son dos verbos que nos regaló la Revolución a través de las educación y cultura gratuitas, conquistas que defiende el Proyecto de Constitución y que nos garantizará el no ser engañado jamás porque en el conocimiento está la verdad y esa es la que sustenta a la Revolución Cubana.