Twitterfacebook English

Coronavirus

El primer aguacero de mayo.

El primer aguacero de mayo.

Según la tradición el primer aguacero de mayo tiene la propiedad de embellecer. Otorga gracia a quienes se bañan en él y a esa primera lluvia se le atribuyen propiedades curativas en distintas latitudes del orbe.

No soy supersticioso, pero mayo esta vez me sabe distinto. La connotación de su primer chubasco me anima a pensar en una limpieza de otro tipo, no solo para Cuba. Sería una suerte si el agua se llevara lo malo y la felicidad volviera a instaurarse en los hogares.

La vida no es como uno quiere y el agua no va a llevarse la realidad de que una pandemia de grandes magnitudes sacude al mundo y el saldo de muertes aumenta cada minuto. En muchos países la esperanza es limitada y cuidarse apenas posible, ante tanta batalla por derechos elementales y garantías básicas que parecen no interesar a nadie.

Cada vez que escucho una noticia sobre la aplicación en política del egoísmo, la manipulación, el interés y el odio, aún en momentos de crisis sanitaria, entiendo menos qué hay en la mente de algunos mandatarios. Sería provechoso que muchos se lavaran el alma en el primer aguacero de mayo. Que buscaran en el enjuague primaveral un poco de sentido. No concibo la forma en la que funcionan sus prioridades. No entiendo su manera de gestionar, de administrar, de representar a sus pueblos.
Y lo que más me asombra es que cada día son más nítidas las voces que se levantan. Los intelectuales y artistas hacen llamados. Los movimientos sociales lanzan convocatorias. Las autoridades de salud y los científicos alertan del peligro y el resultado continúa siendo una apuesta por el poder, un desconocimiento de las actuales urgencias.

Quizás la pregunta que se formula hoy la mayoría de los seres humanos es hasta cuándo durará esta situación. ¿Cuál puede ser el final de esta tragedia? El final tristemente ya ha llegado para miles de personas en el mundo. Para los que aún tenemos el regalo de sobrevivir se mantienen la incertidumbre, la zozobra. No se trata de la reacción de un país sino de la humanidad. No se trata de las políticas de un Estado. Se necesita una reacción global, que sobrepase los contornos de la gobernabilidad mundial, una solidaridad genuina y el diseño de una infraestructura que permita resultados concretos desde todos los frentes.
Nada lograremos erradicando el virus en un país si en otro continúa cobrando vidas. No hablo solo del aislamiento nacional y su impacto económico en la era de las interconexiones e interdependencias. Me refiero a la mirada ética del asunto. No se puede descansar mientras un solo ser humano sufra o esté en peligro.

Dinero hay suficiente para armar una estrategia. Pero… ¿Está en buenas manos? ¿Será usado con coherencia? El avestruz vuelve a esconder la cabeza y aislarse. Pone sus arcas a buen resguardo y despliega acciones para cobrar más vidas, para desangrar a más naciones, para agrandar más las diferencias.

Salgo al portal. Llueve en Ceiba del Agua y las gotas me hacen pensar en las lágrimas de un planeta que camina por la cuerda floja. Estoy seguro de que los cubanos saldremos airosos de esta crisis. Sé que vamos por buen camino y eso me llena de esperanzas. Sonrío al pensar que tengo suerte de ser pobre, subdesarrollado, caribeño. Imagino la desgracia de haber nacido millonario en un país donde no le importara a nadie. Aunque mi conciencia está tranquila, saco las manos y me enjuago la cara con la primera agua de mayo. Por tradición. Por fe. Por si acaso.

En vivo

En vivo

Hemeroteca Digital

July 2020
Mo Tu We Th Fr Sa Su
29 30 1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31 1 2

Multimedias Especiales

artemisa rev mult che mult

Especiales de Radio Artemisa

artemisa prov sub jose marti sub

Reflexiones de Fidel

reflexiones fidel