Destello

Para Antonio y Fernando nunca la miel del goce cuajó mejor, ni fue tan breve. Ella enfermó. Se consumía cada vez más. Al morir, la soledad se apoderó de él.

Antonio había perdido el sabor a la vida. Cuando pensó llegado el final, una voz estremeció su sentir. Levantó los ojos.

Alguien, jovial, le ofrecía con su mirada un destello.