San Antonio de los Baños

El saludo para usted, amigo del Catálogo de la cultura. Ya se abre una nueva página para acercarle al universo del arte y sus protagonistas.

San Antonio de los Baños, conocida como la Villa del Humor, es la cuna de muchos artistas cubanos que trabajaron el humorismo. En este artemiseño municipio nació un reconocido pintor, caricaturista, y cónsul, Eduardo  Félix Abela Villareal. Para conocer de su vida y obra hojeamos las páginas de Catálogo. (PB) Acompáñenos, será un placer.

La familia de Eduardo Abela era muy modesta y al quedar huérfano de madre tuvo que comenzar a trabajar en un taller de tabaquería. La situación económica era difícil pero Abela se esforzó y estudió por las noches en un curso para trabajadores. De su faena diaria nació la atracción por la pintura. Mientras trabajaba Abela realizaba algunos apuntes sobre su mesa de tabaquero hasta llegar a la concreción. Tanto le cautivaron las  artes plásticas que matriculó la asignatura de Dibujo elemental en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro. Abela comenzó a relacionarse con artistas ariguanabenses y asistía a las tertulias del café Martí. Este fue el contexto propicio que le abrió las puertas al  futuro pintor y caricaturista.

En mayo de mil 915 Abela presentó una exposición de sus pinturas en el Círculo de Artesanos de San Antonio. La iniciativa partió de unos amigos suyos tertulianos que asistían al Café Martí. El éxito de la exposición fue increíble.

El Ayuntamiento de su pueblo  obsequió a los expositores  una beca para que estudiaran  en la Academia de San Alejandro. Manuel Alfonso, caricaturista, rechazó su beca y la cedió a Eduardo Abela. En San Alejandro matriculó varias asignaturas y por la noche continuaba estudios de superación. El Mango es el título del primer óleo que pintó Abela. Ya en mil 916 comenzaron a aparecer sus primeras caricaturas personales y viñetas en el periódico

El Zorro Viejo, de San Antonio. También realizó sus primeros anuncios para marcas de zapatos y de sastrería de su pueblo. Durante este período de estudiante Abela colaboró además con otros semanarios.

En mil 919 Abela presentó sus creaciones en el cuarto salón de Bellas Artes celebrado en el Capitolio Nacional y comenzó a trabajar para  el Diario Cubano. Dibujos humorísticos y viñetas costumbristas se hicieron muy populares. Abela viajó a España en busca de las capitales del arte y de profundizar en sus conocimientos. Visitó museos y quedó deslumbrado por la historia del arte narrada desde las galerías. En Granada surgieron sus pinturas tituladas Gitanilla, Granadina y Carrera del Darro. Dos años después Abela se trasladó a Madrid donde pintó y perfeccionó sus estudios. La obra de los grandes maestros expuestos en el Museo del Prado fue un patrón a seguir por el esforzado discípulo. Eduardo Abela , en busca de superación, asistió a algunas  clases de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Antes de regresar a La Habana Abela expuso una muestra personal con treinta y un cuadros en el Salón de Arte Moderno. A esta presentación asistieron destacados críticos del momento quienes escribieron grandes elogios sobre su obra. (TR) Catálogo le propone hoy conocer sobre la vida y obra de un artista de nuestra provincia. A Eduardo Abela dedicamos estas páginas. Siga con nosotros.

De regreso a La Habana Abela trabajó como ilustrador en varios periódicos de la época y comenzó a gestar su personaje satírico El Bobo. Participó en el Cuarto Salón de Humoristas convocado por la Asociación de Pintores y Escultores y continuó sus colaboraciones con la prensa. La obra de Abela estuvo representada en el décimo y onceno salón de Bellas Artes con personajes humorísticos como El Bobo, El Ahijado y El profesor. En estos dibujos humorísticos el autor sugiere situaciones mientras deja que el público participe con la lectura que prefiera hacer. En mil 927 Abela viajó a Paris donde quedó admirado por la obra de pintores franceses y desató su imaginación. Numerosos desnudos y bocetos brotaron de sus talentosas manos. Esta fue una oportunidad además para matricular en la Academia La Grande Chaumiere . Después de grandes intentos de expresión Abela consiguió un cuadro trepidante, vehemente y  furioso. Así calificó a La Comparsa, Alejo Carpentir años después.

Camino de Regla, El día del pescao, Alacrán, Los hijos de Quirina, El gallo místico, fueron otras de sus piezas significativas en esta etapa. En París Abela expuso en Salones de Otoño Independientes al lado de pintores de la talla de Picasso, Chagall y  Dufi.

Eduardo Abela  fue nombrado por la crítica francesa como El Gauguin de Las Antillas. Luego de una activa etapa de creación y muestra de sus obras el pintor  regresó a La Habana en mil 929 y volvió a la caricatura. Comenzó entonces un periodo muy activo dentro de esa disciplina y retomó su personaje El Bobo para unirse a la lucha contra el dictador Gerardo Machado. Este personaje se convirtió en un símbolo de rebeldía y protesta y sus mensajes eran la noticia más fiable del acontecer político nacional. Una vez derrocado Machado, Abela abandona para siempre la caricatura pero El Bobo quedó como un paradigma que abrió una gloriosa página en la historia de Cuba.

Abela participó en diferentes exposiciones colectivas y personales dentro y fuera del país con gran éxito. Ocupó la responsabilidad de Agregado Cultural de la Embajada de Cuba en Méjico y Diplomático de Guatemala. En este último país recibió el Premio Nacional de Pintura en mil 947. En Cuba múltiples fueron sus presentaciones y éxitos. Eduardo Abela falleció en noviembre de mil 965. San Antonio de los Baños lo venera y recuerda como un gran artista. Un hombre de pueblo, humilde que  salió en busca de su arte y lo encontró.