Ramón Fonst Segundo: El Héroe y su tiempo

Cuando Cuba presentó las primeras credenciales olímpicas en los Juegos de París (1900), coincidente con el cumplimiento del añorado sueño de Pierre de Coubertin de celebrar la segunda cita deportiva universal en la capital francesa, el único atleta del patio fue el esgrimista Ramón Fonst Segundo.

Nacido en la Habana, 31 de agosto de 1883, desde muy pequeño exhibió cualidades excepcionales al combinar agilidades físicas y mentales fuera de lo común.

Bajo la conducción de su padre Filiberto Fonst Branly, a la sazón destacado esgrimista, dio los primeros pasos en el arte de las estocadas sobre la pista instalada en Club Gimnástico, situado en la calle Prado 86.

A mediados de la década de 1890, la familia Fonst se trasladó a París y Filiberto aprovechó la oportunidad para poner al hijo en manos del francés Juan Ayat y el italiano Antonio Conte, dos de los mejores maestros de la época.

Recién cumplidos los once años de edad ganó el título de florete individual en el Liceo de Janson de Sailly y antes de los 17 conquistó una medalla dorada olímpica en la espada individual y otra de plata en la espada profesional, modalidad incluida entonces en el programa.

La grandeza del formidable tirador nunca estuvo limitada a la condición de perfecto ejecutante de la técnica, pues por tratarse de un incansable creador revolucionó muchos de los cánones imperantes en la espada a comienzos del siglo XX.

Era un hombre zurdo, espigado y con largas extremidades que impuso nuevos estilos, entre los más sobresalientes citaremos los llamados "golpes de arresto" y "golpes de tiempo".

Fonst, en guardia horizontal, no respetaba los ataques contrarios y colocaba la punta de la espada dondequiera que encontrase un estrechísimo espacio "especialmente al brazo o al antebrazo" y no podía ser tocado.

El maestro fue reconocido en los círculos de esgrimistas en cualquier parte del mundo y rechazaba que lo llamaran espadachín, porque, a su juicio, " el verdadero esgrimista debe ser apto en el manejo de las tres armas".

Después de imponerse solitario en la confrontación olímpica de París, sin cumplir aún los 17 años de edad, Ramón Fonst volvió a mostrar indiscutible maestría al conseguir los títulos individuales en florete y espada en San Luís (1904), ahora acompañado de su compatriota Manuel Dionisio Díaz Delgado, quien también cumplió una extraordinaria faena para lograr la medalla dorada en el sable.

Pasados nada menos que 20 años, de nuevo en París (1924), esta vez a la edad de 41 años, Fonst volvió a competir en los escenarios olímpicos y el público lo vio avanzar hasta cuartos de final.

Como un detalle significativo en la versatilidad atlética de Fonst podemos señalar que, además de la esgrima, practicó el boxeo francés (utilizaba manos y piernas), tiro y ciclismo más de cuatro décadas de incesante actividad competitiva.

Recogen sus biógrafos que en 1915, durante la Exposición Mundial, celebrada en la ciudad estadounidense de San Francisco, Ramón Fonst fue invitado a participar y conquistó los títulos en las tres armas, razón por la cual los diarios locales llegaron a calificarlo como hors classe (fuera de clase).

Resultados en Juegos Olímpicos
PARÍS (1900)
ESPADA INDIVIDUAL
Ramón Fonst Segundo   (CUB)   ORO

SAN LUIS (1904)
FLORETE INDIVIDUAL
Ramón Fonst Segundo   (CUB)   ORO

ESPADA INDIVIDUAL
Ramón Fonst Segundo   (CUB)   ORO

En ocasión de celebrarse los I Juegos Centroamericanos, Ciudad de México (1926), barrió en las tres pruebas individuales; y tenía 47 años de edad, cuando en la Habana (1930) venció en florete y espada sin ser tocado en 25 asaltos.

Sin embargo, de acuerdo a los registros oficiales, Fonst volvió a integrar la delegación cubana asistente a la confrontación centrocaribeña, en Ciudad de Panamá (1938), donde formó parte de los equipos de florete (plata) y espada (oro).

Tal hecho aparece entre los hechos insólitos del deporte latinoamericano e incluso del mundo, ya que no existen precedentes de ningún esgrimista capaz de subir en par de ocasiones al podio de premiación, nada menos que la edad de ¡55 años!

En breve párrafo recogemos lo que cierta vez sentenció: "En la esgrima conviene no perder un instante la observación a la reacción del competidor; si es ruidoso y se jacta en la victoria o si es soberbio y pierde los estribos en la derrota. Habrá que educarles el carácter a la par del aprendizaje técnico..."

Ramón Fonst Segundo falleció en su ciudad natal, 9 de septiembre  de 1959, víctima de un coma diabético, y dejó un imperecedero legado al convertirse en el primer triunfador cubano en Juegos Olímpicos.