
El 20 de agosto de 1982, es una fecha histórica para Cuba y la región de Vuelta bajo. Famosa por sus plantaciones de tabaco, Pinar del RÃo, es también una fértil tierra para deportistas.
Ese dÃa nació quien es considerado el orgullo de Herradura, un pueblito de la occidental provincia cubana. Fornido, cual roble que crece en el monte, el luchador clásico no dejó espacio a las dudas desde sus inicios en el deporte. QuerÃa ser campeón y lo logró.
TenÃa veintidós años cuando por vez primera saboreó el néctar de la victoria en Juegos Panamericanos. Fue la cita de Santo Domingo, República Dominicana. El gigante de ébano bailó son en la tierra del merengue. Allà resultó imbatible. Nadie le marcó puntos, un buen presagio para la asistencia a los Juegos OlÃmpicos de Atenas en el 2004. Terminó quinto por esa vez. Luego se tituló en Beijin 2008 y Londres 2012.
Entrenó y le robó horas al descanso para volver a lo más alto del podio. Lo hizo con la misma rapidez que derriba a sus rivales en el colchón, mientras pelea en el estilo grecorromano.
Rey indiscutible de los 120 kilogramos. MijaÃn López es ese monarca que impresiona por el fÃsico, pero se deja llevar en las palabras por la nobleza y sencillez que cultiva en el alma.
Hoy volvió a ser rey. Ahora en los 130 kilogramos. Casi sin despeinarse le ganó fácil al chileno Andrés Ayub. Otra vez escribió su nombre en la historia panamericana. Volvió a levantar en sus manos la bandera de la estrella solitaria y sonreÃr después del tÃtulo en Canadá. Este es su cuarto reinado en citas continentales. Santo Domingo, RÃo de Janeiro, Guadalajara y Toronto, son escenarios que recuerdan la estelaridad del campeón.
TodavÃa resta más. Este es el presagio de una tercera corona olÃmpica. Entonces crecerá el orgullo de Herradura, como crece la amistad que cultiva mientras camina las calles de su patria, esa que lo contempla orgullosa.