Con los pinchos de Pichardo toqué la gloria panamericana. Tomé prestadas sus zapatillas y en pleno desafÃo al viento, saltamos en busca de la medalla.
Aceleración del ritmo en la carrera, coordinación de los movimientos antes de pisar la tabla y un estirón hasta (17.54) metros, nos hizo felices. Somos campeones de los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá.
Pedro Pablo Pichardo, por su estelaridad, sostenibilidad de brincos por encima de los 17 y 18 metros en una temporada de ensueños y por convertirse en titular panamericano por vez primera en su carrera deportiva.
Este mortal que hoy se inspira, no conoce el rigor del entrenamiento, ni la ovación del público en el instante de iniciar el salto, tampoco la dicha de saber que el record del mundo no es una quimera y romperlo es posible. Este mortal se siente campeón de los Juegos Panamericanos en Toronto y lÃder de la Liga del Diamante, porque ama el deporte, porque en cada salto de Pichardo, se emociona, disfruta, acelera el ritmo de su corazón, mientras el santiaguero hace piruetas en el aire para robarle centÃmetros al viento y avanzar en la arena del cajón de saltos.
Esta vez no hubo opciones para los rivales. Ganó el mejor y cumplió el pronóstico. Se sabÃa, se esperaba, se disfruta. No hay dudas, el triple salto de Toronto tiene dueño en el atletismo, se llama Pedro Pablo Pichardo.