Ippon a la impudicia

Reviso las notas de prensa ante la computadora de la redacción informativa y la sorpresa ataca mis pupilas. La Agencia Cubana de Noticias, publicó en su sección deportiva la nota de prensa que alude al escándalo en que quisieron involucrar a la campeona olímpica y mundial de Cuba Idalys Ortiz Bocourt, por la presunta venta de su medalla de oro lograda en Londres 2012.
Al igual que yo, la reina de Candelaria, mostró indignación y soberbia ante esta manipulación, y en sus primeras declaraciones expuso: “esta medalla tiene para mí y para mi pueblo un valor incalculable y nunca sería capaz de poner precio a algo que tiene un significado especial en mi vida’’.
Al igual que yo, la reina de Candelaria, mostró indignación y soberbia ante esta manipulación, y en sus primeras declaraciones expuso: “esta medalla tiene para mí y para mi pueblo un valor incalculable y nunca sería capaz de poner precio a algo que tiene un significado especial en mi vida’’.
Respuesta contundente para quienes intentan boicotear desde afuera la hidalguía, entereza y principios deportivos de la muchacha de sonrisa amplia y trenzas color de la bandera. Esa morena de Artemisa, que impone respeto en los tatamis del mundo vestida con su yudoguis y dispuesta a escalar el podio.
Ippon a la impudicia, wazzari a los tramposos, yuko a los mercaderes de Internet, que pululan los medios digitales y con escandalosas notas de prensa, ponen en juicio la calidad y el prestigio de nuestros deportistas.
EBAY, un sitio de subastas, fue el impostor. Le faltó credibilidad y firmeza a lo publicado. Le sobró inmoralidad frente a la grandeza de nuestro deporte, frente a la inmensidad de una campeona como Idalys.
Equivocaron la autoría, quisieron desprestigiar la titularidad, intentaron manchar lo que brilla con luz propia. Rápido, como la habilidad de nuestra reina, desmontaron el show del citado sitio y pusieron fin a la mentira.
No podía ser de otra manera. Ni Idalys, ni ningún atleta cubano vendería sus medallas por todo el dinero del mundo. Pobres, pero dignos, diría un colega al compartir junto a este redactor la noticia. ¡Sin comentarios!
Ippon a la impudicia, wazzari a los tramposos, yuko a los mercaderes de Internet, que pululan los medios digitales y con escandalosas notas de prensa, ponen en juicio la calidad y el prestigio de nuestros deportistas.
EBAY, un sitio de subastas, fue el impostor. Le faltó credibilidad y firmeza a lo publicado. Le sobró inmoralidad frente a la grandeza de nuestro deporte, frente a la inmensidad de una campeona como Idalys.
Equivocaron la autoría, quisieron desprestigiar la titularidad, intentaron manchar lo que brilla con luz propia. Rápido, como la habilidad de nuestra reina, desmontaron el show del citado sitio y pusieron fin a la mentira.
No podía ser de otra manera. Ni Idalys, ni ningún atleta cubano vendería sus medallas por todo el dinero del mundo. Pobres, pero dignos, diría un colega al compartir junto a este redactor la noticia. ¡Sin comentarios!
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Monarcas del Deporte
“Cotico”
Para muchos era el mejor. Su nombre quedó grabado en la memoria de todos los que le conocieron en un diamante de béisbol. Apenas alcanzaba el noveno grado....
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