
En Cuba el apoyo a personas portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana VIH/SIDA es una de las mejores muestras de integración, igualdad y respeto. Múltiples campañas preventivas, la participación de promotores de salud y las acciones educativas dejan de ser cuestiones de trabajo para convertirse en un estilo de vida por el bien de los demás.
Válido reconocer que muchos asumen la tarea de ser útiles sin recibir remuneración alguna porque sencillamente lo hacen con el corazón y eso es suficiente.
Los medios de comunicación, escuelas, y la familia son parte de esta batalla tan importante en la sociedad actual. Se suman otras organizaciones nacionales e internacionales que se destacan por alertar y educar a la población sobre los posibles riesgos que se corren al no tener en cuenta el uso permanente del condón. Juntos han demostrado que sà se pueden cambiar las nefastas realidades que bullen el mundo actual, debido a la falta de responsabilidad.
¿Pero cómo esta pequeña Isla Antillana se diferencia de grandes paÃses respecto al tema? La mayor potencialidad está en las tareas antes mencionadas, sin olvidar la aplicación de las pesquisas en la población y lograr que las personas conozcan su estado serológico, incrementar la percepción de riesgo, promover el uso del condón en cada relación sexual, la adherencia al tratamiento con los antirretrovirales, que no fallen los mecanismos de distribución de los mismos y lograr incrementar la participación de la sociedad civil en todo lo concerniente a la prevención.
Las autoridades de Salud Pública y del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) destacan que el paÃs se encuentra en una etapa de estabilización de la epidemia, y ello requiere del esfuerzo mutuo para mantener el cumplimiento de los indicadores. Hoy se exhiben bajos Ãndices de infestación por el contacto de madres-hijo, excelente logro que valida la calidad del sistema de salud cubano y los factores asociados al éxito.
Pese a las limitaciones de Cuba –a consecuencia del bloqueo-, las personas infestadas reciben, sin tropiezos, el tratamiento correspondiente para mantener un buen estado anÃmico y nutricional. Las consultas dejan de ser espacios de derrumbe emocional y se vuelven lugares de reflexión y entendimiento. También el acceso a las pruebas está al alcance de todos, ¡qué bueno! porque disponer de cualquier método clÃnico, psicológico o educacional revierte en gran medida los factores de riesgo, pero entendamos que solo el condón mantiene segura la vida. Si él no está contigo entonces…ni intentarlo.