
El alcohol es uno de los factores de riesgo más implicados en los accidentes de tránsito. Todos sabemos que la conducción bajo los efectos del alcohol es muy peligrosa, sin embargo muy pocos conductores concientizan los riesgos a que se exponen su vida, la de peatones o pasajeros que transportan.
El alcohol altera los reflejos, la atención y las percepciones. Muchos accidentes son evitables si los conductores tomaran conciencia de las consecuencias que implica ingerir bebidas alcohólicas antes de conducir.
 Está comprobado que los efectos que el alcohol causa en el conductor son numerosos, entre ellos minimiza su rendimiento, disminuye su sentido de responsabilidad y prudencia y crea una falsa seguridad y capacidad ejecutiva.
También la ingestión de alcohol aumenta las conductas impulsivas y agresivas y predomina una tendencia a cometer más infracciones del tránsito.
Bajo los efectos del alcohol se reduce el número de movimientos oculares, existe dificultad para percibir las luces y señales, se deteriora la convergencia ocular necesaria para calcular de manera correcta la distancia adecuada.Se desarrolla una reducción del campo visual y aparece la fatiga ocular que produce somnolencia en el conductor. Por todo esto es una grave imprudencia conducir después de la ingestión de bebidas alcohólicas. Sea responsable y cuide su vida y la de otros.