
Desde la antigüedad los médicos son depositarios de buenos ejemplos y se espera de ellos que ¨den el ejemplo¨, cuando visten sus batas, en su actividad profesional o de ocio ellos siguen ocupando un rol modélico en el imaginario social.
Es decir, ellos representan "algo" de lo que "todos" deberÃamos ser. En buena parte porque la formación que reciben tiende a eso, pues si poseen el conocimiento sobre la salud, se espera que practiquen comportamientos protectores.
Porque justamente de ellos se espera que "den el ejemplo", por ello no buena noticia contar que haya algunos que fumen, incluso en el ejercicio de sus prácticas cotidianas.
Realmente quisiera referirme a los futuros médicos, es decir a los estudiantes de medicina y por qué no, a todos los que cursan carreras de las Ciencias Médicas, por el importante papel como educadores del cuidado de la salud y modelos de buen comportamiento en relación con ella.
El fumar subvierte ese papel y envÃa un mensaje distorsionado a los pacientes que fuman.
En primera instancia, fumar, bajo esas condiciones, hace que se pierda la credibilidad en el mensaje trasmitido.
Una aproximación a la temática nos acerca a la pregunta de ¿por qué fuman los estudiantes de las carreras de ciencias médicas?. Algunas propuestas de posibles respuestas, pueden guiarnos en relación a lo siguiente:
-Son adolescentes tardÃos o jóvenes, por lo que tienen igual preferencia por los pares y ceden a la presión grupal como cualquier otro estudiante.
-El ambiente en la escuela se vuelve agresivo al tener presente la mayorÃa del tiempo la competitividad, el estrés por las evaluaciones por lo que los alumnos encuentran en el cigarro una ayuda para controlar esas situaciones.
-Tienen padres fumadores por lo que el patrón imitativo puede identificarse como aprendizaje.
-Reciben refuerzo, por el placer que genera fumar.
Lo anterior nos acerca a los motivos por los cuales las personas se inician en el consumo de cigarro, y los estudiantes de carreras de las Ciencias Médicas no escapan a ellos.
Una vez instalado el hábito, se llega a la adicción, entonces ya se es un profesional y adicto. Ante esto, considero que lo más importante es prevenir, evitar el inicio porque después nuestra condición social cambia y no seremos medidos con la misma vara, es inevitable una mirada inquisidora cuando usted ve a un médico fumando.
Para finalizar, me gustarÃa hacer un llamado a la reflexión, a los futuros galenos para que no se inicien y si ya lo hicieron, recordarles que “Hoy es un buen dÃa para abandonar esa adicción, pues no hay problema, por grande que sea, que el cigarro no lo haga peor.