"Orgullo de ser enfermera"

La entrega total a la profesión que se ejerce permite que quienes así lo hacen queden en la memoria de su pueblo; así es la enfermera candelariense Marta del Pino Camejo, mujer con más de 40 años de experiencia en el sector de la salud. Esta es la historia de estos años de arduo trabajo.
"Soy una mujer que por la enfermería doy lo que sea y a ella me debo, a la humanidad, al pueblo, a las personas que cuando se sienten enfermos necesitan el cariño y el amor de alguien que esté ahí para ellos. Comencé siendo una muchacha muy pobre que desde el municipio de Los Palacios en la provincia de Pinar del Río cuando me dijeron que escogiera una carrera dije: enfermera, y así lo hice; le tenía tanto amor que después de culminar mis estudios me quedé en el hospital pediátrico de esta provincia, donde ahí me hice sentir por la necesidad de los niños y continúe trabajando allí durante 8 años más.
Al término de este tiempo me trasladé para el municipio de Santa Cruz en la provincia de San Cristóbal donde trabajé en el policlínico de esta localidad, siempre sumando amor a esta carrera; allí hice de todo, atendí lo mismo a niños, ancianos, embarazadas, en todo momento con la primicia de que esta profesión lleva mucho amor, mucha humildad, mucha entrega. Ahí estuve hasta que comencé en el policlínico de Candelaria donde ahora resido y donde voy a culminar mis años de enfermera, estos casi 40 años ya que, como le digo a mis compañeros de trabajo, aún me falta muchos más; a mis 59 años todavía me queda muchos por hacer, no he terminado, voy a seguir hasta que pueda.
He sido enfermera intensivista, de vacunación, voy hasta las comunidades donde se me necesite, estuve en El Brujito, Sierra del Rosario, Mango Bonito, paso por todas las especialidades soy multifacética, me gustan todas las áreas sin olvidar mi sentido común; siempre estoy lista para dar el paso al frente sin importar la hora o el lugar.
HM: Por su entrega, su sacrificio y sus deseos de hacer siempre lo mejor por sus pacientes, Marta fue seleccionado para cumplir misiones internacionalistas en los países Timor Leste y Haití de los cuales refiere grandes experiencias.
Marta del Pino:Por mi trabajo me seleccionaron para cumplir misión en el país de Timor Leste en el año 2007, un país del Asia, imagínate 13 horas de viaje, durmiendo en el aeropuerto; que decirte de este lugar, un país pobre, humilde, sabíamos que nos esperaban con muchas expectativas, pero cuando veían nuestro trabajo y lo íbamos hacer allá, se abrían todos los brazos, eso nos llenaba de orgullo pues veíamos que nos querían.
En este país no había desarrollo, no se conocía la enfermería como la que nosotros conocemos ni con la calidad que nosotros llevábamos, éramos 30 médicos y enfermeras para 12 distritos, era difícil convencerlos cuando nos veían llegar pero les transmitimos tanto amor y que lo hacíamos sin intereses materiales, nos recibían con la sonrisa y el cariño de una familia; allí estuve 2 años y dejé amigos entrañables, una familia; al cabo de un tiempo esos mismos timorenses que conocimos allá vinieron a estudiar medicina aquí a Cuba y estuvieron en mi casa, se quedaron como si fueran mis hijos , les di mi espacio, mi hogar, mi corazón.
Me sucedió igual cuando fui a Haití, al mes de estar allá comenzó una epidemia de cólera, todo una odisea, un brote que puso el espíritu cubano a prueba para demostrar que íbamos a sanar sin importar las condiciones, la fortaleza nuestra nos permitió mejorar todo en ese país, llegar a luchar, a entregarnos por completo, porque sabíamos que necesitaban nuestra ayuda, fueron mi gente, cada día el cariño que di y recibí lo tengo guardado dentro!".
Para Marta la figura más importante en su vida, a la que dedica siempre su trabajo es nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, para él son sus pensamientos y más profundo sentir.
"Suspiro cuando pienso en Fidel, fue el impulsor de la misiones en tantos países, en dar toda la ayuda humanitaria que sea posible a quienes lo necesiten, pienso que ese pensamiento de llevar esta ayuda a todo el mundo demostraba el sentir humanitario de Fidel, su valor, sus ideas, logró la unidad de Cuba con otros países a través de este ejército de batas blancas para que ese ejemplo de salud que hoy tenemos se extrapolara a otros lugares, ese ideal de que Cuba es libre de enfermedades, eso significó su figura, su espíritu, cuando más lo necesitábamos estaba ahí para nosotros y ahora está más presente que nunca".
Marta tiene un solo propósito, continuar ejerciendo la labor a la que tanto amor le profesa así como motivar a las nuevas generaciones a que sean como ella, para estos jóvenes su mensaje.
"Día a día el deber es lo más importante, entréguense en cuerpo y alma a esta profesión que es tan bella, sean consecuentes con la hora que nos tocó vivir, no vean el interés en las cosas, vean lo espiritual, lo bello de saber que con nuestra labor contribuimos ayudar a quienes lo necesitan; en mi vida cotidiana trato de ser lo más natural y así le demuestro a las 140 enfermeras de Candelaria que cuando se quiere se puede, en cualquier momento que haga falta, con un pomo de agua si es necesario estoy ahí, enfermera soy, atrevida porque estoy en todos lados, pero feliz pues hago lo que me gusta, agradecida a esta revolución porque me dio la oportunidad de ayudar con mi fuera a quienes así lo necesitan".
Por todas estas cualidades, por su ejemplo sin tacha, Marta ostenta la medalla "Piti Fajardo" y es la única mujer propuesta en el municipio de Candelaria a ser Vanguardia Nacional por la obra de su vida y el trabajo abnegado que profesa, sirva su ejemplo, su historia de vida, para inspirar aquellos que de una forma u otra pertenecen al sector de la salud, médicos y enfermeras que son parte de la obra de esta Revolución.




