Para Edison nada es imposible

Se levanta la aurora y con ella un día más de vida para el pequeño Edison González Paneque, de los más de 900 que lleva acoplado a un equipo de ventilación mecánica en la unidad de cuidados intensivos pediátricos del hospital general docente Comandante Pinares, municipio San Cristóbal, provincia Artemisa, debido a la Hipertensión Pulmonar, Hipo Calcemia Primaria y Hosteogénesis Imperfecta o Síndrome de Huesos de Cristal que padece.
Para este niño cubano nada es imposible, desde la atención médica gratuita, la enseñanza y los sueños más preciados que ha podido ver hechos realidad, pero esto solo ocurre en nuestro país donde los derechos humanos constituyen un precepto inviolable.
Tal es así, que para Edison y su madre la estancia en este servicio ha contribuido a formar parte de una familia grande, donde el pediatra Wildo es el jefe, pero el enfermero Luis es papá, así llama este pequeño a los especialistas que integran el equipo multidisciplinario que dedica largas jornadas no solo a su cuidado y atención, sino también al de los pequeños Fabián y Ariel Roberto, quienes permanecen aquí debido a la imposibilidad de respirar por sí solos provocada por diversas causas y patologías.
Cada amanecer es un día más de vida que atesora y comparte, con aquellas personas que llegan todo el tiempo y de todas partes con muestras de solidaridad y cariño. Para mí como reportera conocerlo fue una experiencia excepcional, pues es una personita que te roba el corazón, cuando te acercas.
Edison González Paneque, pequeño de tamaño pero grande de corazón, ha sabido luchar contra las adversidades del destino y quién a pesar de sus limitaciones sonríe a la vida.




