Mi pensamiento para quien nos dio tanto a cambio de nada

El próximo mes de septiembre mi pequeña inicia su período escolar, cuanto orgullo para las madres que como yo, verán a sus retoños por primera vez vestir el uniforme y enfilar hacia las aulas donde dará comienzo a una nueva etapa de su vida.

Y es en esos momentos cuando más pienso en Fidel, nuestro Fidel, el hombre que nos dio tanto a cambio de tan poco, si porque Fidel nos regaló la dignidad, el respeto propio, la libertad de ideas, de pensamiento, y solo nos pidió que siempre protegiéramos esos pilares que hoy sostienen nuestra ideosincracia.

Mi pequeña no podrá conocerlo en persona, pero sentirá su huella a cada paso que dé, en la historia de nuestro país, en los hospitales cuando sea necesario que utilice los servicios de salud pues los médicos y enfermeras que la atenderán no le cobrarán un centavo por ello; lo verá en la universidad donde Fidel fue el maestro mayor; lo escuchará cuando se alcen las voces para denunciar las injusticias que se cometen contra los pobres, los desvalidos; sentirá su fuerza de espíritu cada vez que se levanten los oprimidos en la lucha por un mundo mejor.

Por eso, este septiembre, cuando abrán las puertas de un nuevo curso escolar y mi niña me pregunte por qué es tan importante este día, le responderé que es el momento en que le enseñarán sobre la vida y obra de un hombre que hizo posible que tanto ella como otros miles de niños tuvieran la oportunidad de ser hombres y mujeres de bien en esta patria que lidera hoy y siempre nuestro Comandante en jefe, Fidel Castro.