Este viernes trece de julio el presagio de la mala suerte no pendió sobre los que asistieron a la Casa de la Música de Artemisa. En el recinto se dieron cita poetas y narradores para oficiar una peña, bajo la conducción de la escritora Mireysi GarcÃa, que devino encuentro de amigos alrededor de la hoguera siempre reveladora de la poesÃa.
La autora de El olor de las intenciones no pudo ser más acertada al escoger invitado para la gala de las metáforas. Fue Marilú RodrÃguez Castañeda la que, investida de la blancura de su villa, aterrizó entre los concurrentes para sembrar bajo los aplausos una lÃrica fina y a la vez pasional, tierna e irreverente, llena del Eros y de un amor por Artemisa, de quien dijo que algo ha de hacer con tanto poeta bueno.
Marilú compartió con los participantes sus versos, sus ideas, su manera de ver la vida y su sensibilidad sobrecogedora. Desde el recato de una modestia genuina advirtió que no era poetiza. Se reconoció cultora de la prosa mientras el hilo de sus versos los envolvÃa a todos y se sembraba en cada uno.
En el encuentro el oÃdo sensible tuvo deleite en la voz del trovador William Montero que, atril y guitarra en mano, mostró una poesÃa volátil de arpegios seguros y se dio la mano con el dúo bautense Renacer, que la anfitriona calificó de imprescindible en sus presentaciones. Fue una fiesta criolla de la palabra bien colocada, un espacio necesario para los artemiseños que apuestan por la belleza estética del decir.
El salón Un montón de estrellas acogió también al autor de Cartas a Amanda, Jesús Puldón, un hombre que ejercita el habla con precisión milimétrica y combinó para la audiencia el humor más criollo con una de sus cartas impresa en la nostalgia y la entrega del romance. Canta Palabra no fue un espacio más. Fue una suerte de encuentro familiar entre hombres y mujeres que hacen una poesÃa de su tierra y de su tiempo. Una de esas citas en las que crece la identidad, se modela el sentido de lo nuestro y las letras se transforman en un batido de plátano de nuevo tipo que refresca el alma de quienes la consumen.
La próxima cita quedó pactada. Mireysi aseguró que agosto volverá a vestir de gala la casa de la Música para otra peña. Esta vez puede que la buena ventura traiga hasta la poesÃa los pasos del pueblo culto de la Villa Roja. En el acogedor ambiente que la casa propicia saltarán los versos, volarán las canciones, se apretarán los pechos entre metáforas y signos de esperanza, la palabra cantará de nuevo.