El títere

De cómo surgió esta pasión por los títeres, ya casi nadie se acuerda, habría que correr 50 años hacia atrás. Justo el 19 de noviembre de 1969,  y ver como Rogelita Perdomo, Dardo Santos, Graciela  y  Fernando, aguja y dedal a mano y máquina de coser de pedales, empataban retazos  y retazos  de tela de todo tipo, después el relleno, los colores de la cara y así nació el títere, una marioneta de trapo.

Así surgieron Los Cuenteros, un viejo tablón  para cubrirse y en lo alto un mar de diestras y hábiles  manos  manejaban a su antojo el movimiento, el compás y la armonía.

Hacían versiones de  cuentos infantiles, comenzaron por La Caperucita Roja y el Lobo, y después vinieron tantos otros, hasta llegar a Romelio y Juliana muy original versión de dos familias en pleito por una mata de mameyes.

Otros días vendrán y siempre el escenario, el retablo que fascina y hace vibrar corazones, las emociones y qué emociones.

Otros días vendrán nuevas obras, será entendido el silencio de los que esperan se desgorra el telón y cuántas cosas puras pasarán, tendrán olor a luna los violines, el títere será tal vez como tú eres,  tendrá tu voz, tu condición y alma de niño y en el teatro el aplauso del público que  no cesa en echar a volar sus sueños en un eterno gracias porque tú existes.
 
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