Twitterfacebook English

Vivir como Virgilio

El ser humano ha pasado más tiempo pensando en cómo vivir más tiempo, que el que ha dedicado a buscar el alimento para tal fin. En todos los seres de este mundo ese no ha sido el comportamiento; la vida de Virgilio Álvarez Rodriguez nacido el 18 de octubre de 1907 ratifica la última afirmación.

Testigos de esta historia son los residentes en el poblado de Playa Baracoa en el municipio artemiseño de Bauta. Muchos ya no están para contar la historia completa, pero esta redactora la supo de la propia boca de Virgilio el día ya lejano en que cumplió cien años.

Primero diremos que casi nadie allí lo conoció por Virgilio, era simplemente Juanito el dulcero. El día de nuestro encuentro la avenida primera, circunscripción 23 de Playa Baracoa estaba engalanada para celebrarle su centenario. Allí estaban todos sus vecinos y las autoridades locales.

Juanito me contó que cuando triunfó la Revolución en enero de 1959 él - que ya era bien adulto - no sabía leer ni escribir; había vivido siempre entre los manglares de la costa, cortándolos para hacer carbón y luego venderlo.  También fue marinero y tuvo otros oficios. “Ninguno lo asumí con sufrimiento, todos los disfruté muchísimo, como ahora vender dulces” me dijo ese día.

Desde los primeros tiempos se incorporó al proceso revolucionario, fue fundador del Partido Comunista de Cuba y perteneció a los Destacamentos Mirando al Mar. Con él se podía contar para cualquier tarea de la demarcación.

También me dijo que fumaba tabaco, bebía ron –todo con medida y respeto a los demás - y le gustaban mucho las mujeres; esto último le trajo no pocas trifulcas, confesó con una pícara sonrisa y me pidió que no lo publicara porque eran  cosas del pasado, entonces vi que le brillaban los ojos como encendidos por un presente satisfecho.
Aquel día fui muy feliz por conocer a un hombre que superaba en mucho mi edad y verlo así, tan vital, tan feliz... enamorado de la vida, de todo lo que le rodeaba, que sentí sana envidia de no ser capaz de ver la vida con sus ojos.

Después, muchas veces en que fui a Playa Baracoa le vi en su bicicleta con la caja de dulces en la parrilla anunciando la dulzura del producto y de su vida. Asombra ver a un hombre con un siglo en los huesos pedalear en una bicicleta como un niño de quince.
Este sábado una vecina suya me contó  que Juanito el dulcero, el de Playa Baracoa, partió de este mundo. Tenía 106 años, siete meses y tres días de nacido. Su estirpe queda en el pueblito de pescadores; allí consta que tiene ocho hijos, 75 nietos, oros tantos biznietos y tres choznos.

Ahora pienso que por alguna parte de la galaxia anda haciendo de las suyas, mientras yo aquí en la tierra quisiera tener el don de vivir como Virgilio.

En vivo

Portal del ciudadano de Artemisa

Portal del ciudadano

El tiempo en Artemisa

A Fidel "Profeta de la Aurora"

 Sucesos del Moncada

 


Los Grados del Comandante en Jefe

 

 

Archivos de Audios

Reflexiones de Fidel

reflexiones fidel

Pensando Américas

americas