El sexo, cuestión de tiempo.

Uno de los aspectos de la sexualidad que se suele resentir más con el tiempo es el deseo sexual, sobre todo en las mujeres. Especialmente, si estamos en una relación larga y duradera en el tiempo, disminuye considerablemente el interés por mantener relaciones sexuales, así como las fantasías y pensamientos eróticos.
El ritmo de vida actual muchas veces es un gran impedimento que deben sortear las parejas. En muchas ocasiones lo urgente pasa por delante de lo importante. Es muy habitual que el día a día de muchas personas –de muchas mujeres- sea una larga sucesión de tareas y obligaciones. El no tener espacios y momentos al margen de la obligación y de la exigencia, suele ser uno de los mayores y más frecuentes factores que contribuyen a que los encuentros eróticos escaseen y el deseo pueda irse reduciendo al tener la sexualidad mucho menos presente.
Por lo tanto, preservar algo de tiempo para el autocuidado y el erotismo, pueden ayudar a construir una tendencia diferente en lo que al deseo se refiere.
Se debe favorecer las situaciones eróticas durante todo el día y en cualquier momento comenzando por la despedida al irse a trabajar o el reencuentro a la vuelta. Los mensajes picantes, los besos y otros detalles diarios, también pueden contribuir.
Otra opción puede ser desconectar la tele, la tableta y el teléfono e invertir ese tiempo en la pareja. La mujer tiene un bajo deseo sexual cuando se reduce considerablemente las ganas de intimar o, no está receptiva y no tiene fantasías o pensamientos sexuales. El sexo necesita tiempo y eso muchas personas no lo tienen en cuenta.



