Como La Plata en las raíces de los Andes.
Artemisa, Cuba.- Dicen los mayores que todos los días se aprende algo nuevo. Que todos los días uno se levanta para incorporar un conocimiento que sorprende. Este 24 de febrero ha sido un día de esos en los que la sorpresa se excede más allá de lo esperado. La unidad de los cubanos, tan consabida desde hace tiempo, sigue dejando a los incrédulos con la boca abierta.
Desde muy temprano encontramos los colegios engalanados, con la bandera, el escudo y las sonrisas de las autoridades electorales. No importa si se trataba De una escuela, de una oficina o un local arrendado. En todos los espacios reinaba la armonía, las filas de cubanos hombres, mujeres ancianos y jóvenes que se asomaban a esta página de reafirmación en el complejo escenario internacional.
Los pioneros no midieron que se tratara de un domingo. Igual sus madres les tuvieron temprano los uniformes listos para el acto simbólico de custodiar el camino hacia su futuro. En las calles reinaba la tranquilidad, la confianza. Cuando salí en busca de la noticia entendí que Cuba entera era una noticia. La noticia esperada de un pueblo culto que conoce su historia y sale a defenderla cada día con su trabajo, con su entrega, con su voto.
En las redes encontré historias como la de Félix, el joven reglano que perdió su casa por el tornado que azotó una parte de la capital pero resalta que jamás perdió la fe y la confianza. Saber de los jóvenes como Joan Luis Rodríguez, de Ciego de Ávila, que al votar por primera vez dicen sentirse orgullosos
En Artemisa también se cantó el Himno de Bayamo a la siete de la mañana También algunos se disputaron en silencio ser el primero en ejercer el voto. Los comentarios de mi pueblo eran de alegre expectativa. Se hablaba de que el presidente Miguel Diaz Canel había votado. De que se había visto en la cola como un cubano. De alguna forma entendí los asombros. Hay quienes no pueden entender este sistema porque llevan muchos años llenándoles el cerebro de pacotilla y son incapaces de ver las cosas buenas, sencillas e imprescindibles de la vida.
Muchas veces los cubanos se han unido para dar el sí. Lo hicieron en el Moncada. Lo hicieron en el Granma y en Girón. Cuando se convocó a la campaña de alfabetización. En la zafra del 70. Lo hicimos por Elián González y por nuestros Cinco Héroes. Dijimos que sí a aquella convocatoria que nos impuso el tiempo para decir Yo soy Fidel. Ahora nadie puede asombrarse de que otra vez levantemos la voz en un sí unido, rotundo, de pueblo. Somos un solo brazo, una sola voz. Nuestro voto es por esa imagen que nos identifica así: Como la Plata en las raíces de los Andes.



