Porque nuestra salud es lo primero

Mantener hábitos de vida sanos y respetar las indicaciones de los especialistas cuando a ellos se asiste son métodos para proteger nuestra salud. A menudo olvidamos que mantener una alimentación adecuada también forma parte de las medidas que debemos adoptar en nuestra vida cotidiana.
Poner en práctica una nutrición adecuada significa consumir una variedad de alimentos que brinden los nutrientes que necesitamos para mantenernos sanos, sentirnos bien y tener energía. Estos nutrientes incluyen las proteínas, los carbohidratos, las grasas, el agua, las vitaminas y los minerales.
Así en las primeras edades es donde usualmente se debe respetar en mayor medida el cumplimiento de una dieta balanceada para ayudar a que niños y adolescentes crezcan saludables, y formar buenos hábitos alimenticios. Cumplir con lo que algunos especialistas llaman la pirámide nutricional permite que desde edades tempranas se aprenda a comer bien y de todo.
Entonces es recomendable no abusar de las grasas vegetales, la sal, el azúcar y sí incluir los productos lácteos como la leche, tener presentes la carne, el pescado o el huevo y priorizar las hortalizas y las frutas, estas últimas en su estado natural preferentemente.
Si bien en muchos hogares los hábitos alimenticios sanos no se tienen en cuenta, en otros sí hace un gran esfuerzo por adornar la mesa con alimentos variados, incluso en momentos de desayunos y meriendas. Pero lamentablemente existe una dificultad para lograr una nutrición adecuada. ¿En qué establecimiento podemos conseguir hoy los alimentos necesarios y a precios módicos? ¿Existe algún local destinado únicamente a ofertar los productos que un especialista en nutrición recomendaría a un paciente obeso, con bajo peso o con hipertensión arterial, por solo citar algunas consecuencias de una mala alimentación?
Tener y practicar una cultura nutricional es un mérito que ha perdido la sociedad actual. Priorizar el trabajo con el personal de salud en este sentido y crear los espacios donde se puedan adquirir alimentos sanos, a precios asequibles, sería un modo de protegernos para que nuestra salud sea lo primero.



