Mujer cubana, protagonista de la Revolución

Mujer cubana, protagonista de la Revolución

Con el triunfo de la revolución en 1959 la mujer cubana dejaba atrás la discriminación de la cual fuera objeto durante muchos años y por sus esfuerzos obtuvo el lugar que se merecía en la sociedad.

Primeras en las Milicias Nacionales Revolucionarias para defender la Patria, fueron también abanderadas en el estudio y el trabajo, por lo que a la vuelta de unos años ocuparon los primeros lugares en las diferentes áreas económicas y sociales: la educación, la salud, la ciencia, la defensa, la biotecnología...

Un dato interesante es que hoy representan más del 70 por ciento del sector educacional, y en las aulas universitarias la presencia femenina es superior a la del hombre, desde la década del 80.

La inserción de la mujer cubana en todo el proceso de desarrollo del país, debe considerarse como uno de los fenómenos sociales de mayor envergadura y más exitosos, ocurridos durante todos estos años de Revolución.

En Cuba son más cada día las féminas destacadas por ejercer estos puestos tradicionalmente ocupados por hombres. Nombres de mujeres son divulgados por los medios de comunicación acompañados de títulos que acreditan la labor social que ejercitan diariamente.

El tiempo en que las responsabilidades importantes eran reservadas para el sexo masculino, es página pasada A lo largo de todos estos años se crearon las condiciones necesarias que posibilitaron la realización plena de la mujer en la vida social y económica, en igualdad de condiciones que el hombre.

El logro de la igualdad de género ha sido un objetivo priorizado y para ello se trazan de manera permanente políticas y programas destinados al desarrollo de la mujer, para que ejerza a plenitud sus derechos en la sociedad donde ellas son protagonistas.

En Cuba decir mujer es sinónimo de abnegación, esfuerzo, honestidad, ser de pensamiento profundo y de altos valores; capaz de defender y preservar sus ideales bajo cualquier sacrificio. Los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de las féminas son bien salvaguardados desde los mismos inicios de la Revolución cubana.