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El sudor responsable.

Jubiladas hacen nasobucos

Todas las labores son importantes. Todas cumplen un rol en la sociedad y a todas se les debe dar la atención y prioridad que requieren. Pero trabajar en tiempos de pandemia, cando el flagelo de la Covid 19 campea por el mundo no tiene para todos la misma necesidad de entrega.

Simpatizo mucho con la iniciativa internacional de aplaudir a los profesionales de la salud porque creo que su tarea es gigante y sus responsabilidades en el combate cara a cara con la enfermedad ameritan no solo nuestro aplauso,  o un diploma, sino el genuino sentimiento de la gratitud que se despierta en los corazones de muchos millones de habitantes del orbe.

Los  responsables del orden público, policías, agentes, veladores del tránsito, también andan sin respiro estas jornadas porque es necesario garantizar la paz ciudadana y ellos no son como los gendarmes de otras latitudes adaptados a reprimir. Su principal objetivo es el bienestar del pueblo.

 Nosotros, los profesionales de los medios andamos por las calles, trabajando desde los hogares, buscando alternativas   para que no se detenga la información y que cada cubano sepa los últimos detalles, cómo proceder y qué esperar. De esa forma no campean el miedo y la desinformación y no progresan las falsas noticias que, aún en tiempos  donde vale la pena olvidar las diferencias y pensar en la humanidad, se empeñan en transmitir los enemigos.

Pero este comentario no pretende el reconocimiento sino la reflexión. Pretende hacer pensar sobre la importancia del resto de las profesiones y, más que todo, la importancia de aprovechar el tiempo  y ser útiles. En algunas empresas la tarea sigue y se buscan variantes para lograr producción. En otras comienza a escasear la materia prima. Aunque el estado está ahí con su brazo gigante para el amparo de cada quien,  algunos  van a casa por la interrupción laboral pero nadie queda disponible. Por eso creo que son momentos de arreciar la creatividad. De preguntarse cómo puedo ayudar a mi país que es también ayudar a mi familia y ayudarme.

Tenemos ejemplos de jubiladas que hacen nasobucos, de federadas que organizan las colas con la preparación sanitaria debida. Tenemos el caso de los artistas que llenan las redes con sus mensajes. Pero también se puede trabajar de otras formas. Diseñar. Digitar documentos en los registros estatales. Auditar. Proyectar. Nada impide el trabajo agrícola. Nada impide el funcionamiento de muchas entidades y tampoco hay un impedimento en la reorientación de aquellos que deben esperar porque la palabra público no está precisamente de moda y es mejor el aislamiento.

La personalización de algunas actividades a domicilio y yo diría más, el serio interés en hacer algo productivo pueden ser la llave para ese extra que se necesita en estos días difíciles.  No es más importante producir que cuidarnos. Pero si no mantenemos un flujo productivo no habrá bienes que consumir mañana y recordemos que las consecuencias de esta pandemia quedarán aún cuando la enfermedad esté controlada.

En los centros de trabajo toca garantizar el jabón, el hipoclorito al 1%, la distancia en los puestos, los nasobucos y cuanta iniciativa sea posible. A nosotros, ese es mi criterio, nos toca a veces evaluar cómo  desde nuestra trinchera o desde casa brindamos también de forma responsable nuestro sudor en esta causa. 

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