
Siempre la noticia de un accidente de tránsito genera un gran impacto en la población, dado el alto índice de mortalidad que acompaña a estos infortunados sucesos, en la mayoría de los casos.
El grado de expectación y angustia se duplica, si entre las víctimas fatales hay menores de edad, adolescentes o jóvenes, pues troncha de manera inesperada una vida que recién comienza. Pero, ¿cuánto de responsabilidad y desventura existe tras una situación como estas?
El lamentable accidente ocurrido el 1 de marzo en la calle 26 de Bahía Honda, cuando un joven de 29 años perdió su vida instantáneamente, despertó en mí una motivación especial para pronunciarme una vez más sobre la necesidad de extremar las medidas en esta arteria que, tras su reparación el pasado año, se ha convertido en una verdadera y peligrosa autopista.
Resulta crucial señalar que, además de a una comunidad muy concurrida, esta calle conduce a tres centros educacionales: la secundaria Eduardo Panizo, la primaria Jesús Martínez y la escuela especial Secundino Martínez, por lo cual transitan diariamente unos mil alumnos.
Sin embargo, no existe señal alguna, sobre todo una destinada a dar aviso de que esta es una zona escolar. Si le sumamos que no hay aceras y los choferes transitan por esta a una velocidad inusitada, a cualquier hora del día, el peligro aumenta.
¿Acaso será necesario presenciar otro triste suceso como el del día primero, para tomar medidas al respecto? El momento es oportuno para extremarlas cuanto antes, y en eso los agentes del tránsito desempeñan un papel fundamental.
Son ellos los encargados de velar por que se cumpla lo establecido en la Ley, desde una perspectiva que refuerce la prevención y enfatice en la labor educativa, como herramienta principal en el logro de una mayor cultura vial de la población.
Igualmente es imprescindible que conductores, pasajeros y ciudadanos en general, se armen de conciencia a favor de un comportamiento más responsable en la vía, para que un traslado feliz no devenga en una noticia de accidente, de las que siempre generan tanto dolor.