Moncada, la acción (II Parte)

Artemisa, Cuba -Más de 130 revolucionarios -jóvenes en su mayoría-, viajaban en autos hacia Santiago de Cuba en la provincia de Oriente, poco después de las 4:00 de la madrugada del 26 de julio de 1953 para incorporarse al asalto a los Cuarteles Moncada y Bayamo de la ciudad de igual nombre.

Acción

Los grupos dirigidos por Abel Santamaría y Raúl Castro cumplieron su objetivo: la toma del Hospital Civil Saturnino Lora y el Palacio de Justicia donde radicaba la Audiencia.

El grupo principal que dirigía Fidel Castro, llegó según lo previsto hasta la posta número tres donde desarmó y traspuso la garita, pero una patrulla de recorrido que llegó inesperadamente y un sargento que apareció de improvisto por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió la movilización rápida del campamento.

Los asaltantes permanecieron atrincherados dentro de aquella fortaleza en total desventaja frente a un enemigo superior en armas y en hombres.

Otro elemento adverso, también accidental, fue que los atacantes no pudieron contar con varios automóviles donde iban las mejores armas, pues sus ocupantes se extraviaron antes de llegar al Moncada en una ciudad que  desconocían.

Comprendieron que continuar la lucha en esas condiciones era un suicidio colectivo. Fidel ordenó la retirada. Al mismo tiempo que ocurría el hecho en  Santiago de Cuba, 28 revolucionarios asaltaban el cuartel de Bayamo, operación que también fracasó.

Los asaltantes -inferiores en número y armas- no pudieron tomar la fortaleza. La orden del dictador fue eliminar a diez revolucionarios por cada soldado del régimen muerto en combate. La masacre se generalizó y asesinaron a la mayoría de los asaltantes.

Unos pocos combatientes pudieron escapar, ayudados por el pueblo, casi todos los demás fueron capturados y gran parte de ellos asesinados en los días sucesivos. Los sobrevivientes fueron detenidos, enjuiciados y condenados a prisión.

Después del asalto

Después de la acción del Moncada, detuvieron inmediatamente al joven Fidel Castro. La dictadura reaccionó con una brutal represión. Batista decretó el estado de sitio en Santiago de Cuba y la suspensión de las garantías constitucionales en todo el territorio nacional; clausuró el periódico “Noticias de Hoy”, órgano del partido socialista popular y aplicó censura a la prensa y la radio de todo el país.

Creaba así las condiciones para lanzar a los cuerpos represivos con violencia y sin riesgo de publicidad contra la rebeldía popular.

Sólo seis asaltantes de los dos cuarteles perecieron en la lucha; pero las fuerzas represivas del régimen asesinaron a 55 y a dos personas ajenas a los acontecimientos.

A diferencia del trato humano dado por los revolucionarios a los militares que cayeron en su poder, los asaltantes prisioneros fueron torturados antes de ser ultimados y presentados como caídos en combate.

Los crímenes cometidos en esos días por el régimen los denunció Fidel Castro en su alegato de autodefensa “La historia me absolverá”. Allí, Fidel pasó de acusado a acusador y denunció todos los males que hacían sufrir al pueblo cubano. Más tarde, ante el tribunal que lo juzgaba, Fidel Castro denunciaba el crimen:

“No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros".

El asalto al Cuartel Moncada terminó en una derrota militar; sin embargo, tuvo una trascendencia extraordinaria para el pueblo cubano y para el movimiento de liberación nacional que se iniciaba.

En 1961, el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), al referirse a la importancia histórica del acontecimiento manifestó:

“...En primer lugar inició un período de la lucha armada que no terminó hasta la derrota de la tiranía. En segundo lugar, creó una nueva dirección y una nueva organización que repudiaba el quietismo y el reformismo, que eran combatientes y decididos y que en el propio juicio levantaban un programa con más importantes desmanes de la transformación socioeconómica y política exigida por la situación de Cuba.... ”

Como expresara Fidel: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias”.

El Moncada

Después del triunfo de la Revolución, convirtieron el Moncada en "Ciudad Escolar 26 de julio", lugar que conserva un museo relacionado con los sucesos de la heroica gesta.