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Homenaje a Olga Alonso en la labor de los Instructores de Arte

Instructores de Arte

Artemisa, Cuba.- El 18 de febrero los cubanos celebramos el día del instructor de arte. Esta fecha fue escogida en homenaje al natalicio de la destacada instructora de teatro Olga Alonso González, quien nació ese día de 1945, en el habanero municipio de San Miguel del Padrón.

Olga Alonso falleció en un accidente de tránsito con solo 19 años, pero su dedicación a la enseñanza del teatro a los campesinos y la pasión que ponía en esta tarea la convirtieron en un ejemplo para las futuras generaciones de instructores.

Con el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, se produjo una gran transformación  cultural en el país. Para ello el gobierno revolucionario contó con el apoyo de la intelectualidad existente en aquellos momentos, la cual no vaciló para formar  a los jóvenes que llegaron a La Habana de todas partes del país desde los primeros días de febrero de 1961, para ingresar en la Primera Escuela de Instructores de Artes.  

Fue el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), dirigido en los primeros años por el destacado intelectual Antonio Núñez Jiménez, el que  promovió la realización de actividades de extensión cultural en varios lugares del país, sobre todo en la capital.

El INRA tenía la responsabilidad de transformar la realidad del campesinado cubano. Para ello, además de la entrega de tierras, lanzó la convocatoria a los primeros instructores de arte, para  llevar la cultura al campo, a las granjas y a las cooperativas que se crearon.

Esta convocatoria era para jóvenes mayores de quince años, aunque entre los aceptados muchos entraron con menos de catorce  y al terminar iniciaron su camino en la Escuela Nacional de Arte.

El mayor mérito del proyecto de formación de instructores de arte, organizado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, fue el rescate del talento artístico y la capacidad creativa de muchos jóvenes en los campos cubanos. Ese talento se perdía por la imposibilidad de acceder a la enseñanza artística y la Revolución abrió un nuevo horizonte  para los cubanos, sin importar la procedencia geográfica, económica o social.

El 14 de abril de 1961, Fidel inauguró la primera Escuela Nacional de Instructores de Arte en Cuba, con una matrícula de cuatro mil  estudiantes. Ellos fueron los responsables de preparar a la primera generación  que ingresó en la Escuela Nacional de Arte, convirtiéndose en el primer grupo de artistas formados por la revolución cubana.

Esta escuela funcionó en sus inicios bajo  la dirección de la prestigiosa intelectual Marta Besa y su claustro docente  estaba formado por otros nombres relevantes de la cultura nacional. Entre ellos se encontraban Onelio Jorge Cardoso en literatura,   Ana Lasalle en dirección, el  crítico Rine Leal en historia del teatro y   Félix Pita Rodríguez, por solo citar algunos.

La misión principal de la Escuela Nacional de Instructores de Arte fue encaminar la vocación y el talento artísticos, apertrechar a los cubanos de las herramientas de la apreciación artística y  garantizar que los esfuerzos  que realizaba la naciente revolución en materia de cultura llegaran hasta los lugares más recónditos del país.

Fidel estaba  convencido de que los instructores  podían defender los valores estéticos del pueblo. La primera graduación del plantel tuvo lugar en septiembre de 1963.

A partir del año 1967  y hasta finales de 1969, el déficit de recursos y las condiciones objetivas de la Escuela Nacional de Instructores de Arte no fueron favorables. Esto impidió la continuación de estudios, lo que trajo como consecuencia una urgente graduación integral. En la década del ochenta surgió otro fenómeno.

Muchos jóvenes graduados como instructores de arte abandonaron la especialidad para convertirse en artistas profesionales. Se crearon las Escuelas Provinciales de Instructores de Arte y cada provincia trazó su estrategia para graduar la fuerza técnica que necesitaban las Casas de Cultura.

El Periodo Especial en la década del noventa, como en tantas esferas, afectó el desarrollo de la cultura. Las Escuelas Formadoras de Instructores de Arte desaparecieron, con excepción de la Escuela Nacional de Instructores de Teatro.

Esta  fuerza técnica recibió un golpe demoledor. El éxodo de instructores graduados, que por razones económicas causaron baja del Sistema Nacional de Casas de Cultura, afectó uno de los logros más importantes de la Política Cultural de la Revolución Cubana. Este proceso tuvo un impacto directo  en el más  preciado fruto en la labor de los instructores: El  Movimiento de Artistas Aficionados.

De 400 000 artistas de este sector emplantillados en el país en los años ochenta, sólo quedaron 63 000 en 1995, atendidos por aquellos Instructores que, a pesar de todo, se mantuvieron ejerciendo en las Casas de Cultura.

En el año 2000 el Comandante en Jefe, al frente del Grupo de Trabajo de la Batalla de Ideas, aprobó la creación de las nuevas Escuelas de Instructores de Arte y también orientó que, de forma paralela en cada provincia, se ofrecieran cursos de titulación para Instructores en Ejercicio.

En el caso de estos  técnicos cobraban como Promotores Culturales o eran artistas aficionados locales de calidad notoria que entraron a las Casas de Cultura en plazas de instructores pero no tenían la titulación para ejercer en esta actividad.

Con esta nueva iniciativa se logró revertir la situación compleja del movimiento de artistas aficionados en el país y fortalecer los procesos de creación y apreciación del Arte y la Literatura.

La presencia de los instructores en las escuelas consolidó a estos centros como la  institución cultural más importante de la comunidad, pues los resultados de su labor se reflejaron en el seno de la familia y en toda la sociedad. El trabajo de estos profesionales se proyectó más allá de la institución escolar, aprovechando para ello el vínculo con el resto de las instituciones culturales y sociales.

En la actualidad los instructores de arte  llevan adelante importantes programas y se agrupan en las Brigadas José Martí. Su aporte al desarrollo cultural es muy valioso y, con su trabajo dedicado, descubren en nuestros centros decentes y talleres de las Casas de Cultura los nuevos talentos que requieren las artes en nuestro país Su accionar diario es el mejor homenaje a Olga Alonso González.  

Fuente: Artículos de Internet.
•Escuela Nacional de Instructores de Arte. Ecured.
•El instructor de arte: un singular promotor de la cultura
•Brigada de Instructores de Arte “José Martí”
•Día del Instructor de Arte en honor a Olga Alonso
•El trabajo de los instructores de arte en los centros universitarios

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