
Artemisa, Cuba- Varias estrategias se llevan a cabo en el país con el propósito de proteger el ecosistema costero. La siembra del mangle, por ejemplo, constituye una fuente de vida y un eslabón fundamental, en el mantenimiento del equilibrio para nuestras costas. Su conservación es una prioridad entre las tareas de protección del entorno.
Reforestación con especies autóctonas, materiales educativos, recogida de desechos sólidos en áreas cercanas al mar y manejo de especies exóticas invasoras, son algunas de las actividades representativas de los proyectos de preservación.
La reforestación de la zona costera es un elemento indispensable de la Tarea Vida; plan del Estado Cubano para enfrentar el cambio climático.
La educación ambiental en los asentamientos resulta una dinámica de suma importancia. Para realizar tal acción, la comunidad representa un rol decisivo.
En el municipio de Alquízar se realizan diferentes labores con el objetivo de proteger el ecosistema costero; así comunicó Lázaro Yohan García Fernández.
Entre las principales tareas se encuentran; los recorridos al litoral, trabajos de divulgación como charlas educativas, conversatorios, imposición de contravenciones en caso de ser necesario. Manglares y bosques de ciénaga, son favorecidos por el proyecto Manglar vivo y el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, o Tarea vida como también se le conoce.
Para la vigilancia de los ecosistemas, se facilitan recorridos por el dique sur, en cooperación con otros organismos como el servicio de Guardabosques, Recursos Hidráulicos y la Policía Nacional Revolucionaria.
A pesar de estas alternativas resulta imprescindible la toma de conciencia de los pobladores. No olvidemos que proteger los ecosistemas costeros es tarea de todos.