
Siempre es oportuno y justo hablar o escribir sobre José Martí, pero sin duda alguna en la fecha cercana a su nacimiento, esto tiene matices especiales.
Hoy les traigo algunos apuntes acerca de literatos de Artemisa que escribieron sobre José Martí.
Recordar manifestaciones de artemiseños acerca de la vida y obra del Autor Intelectual del asalto al cuartel Moncada, es algo que inunda de regocijo nuestros corazones, porque constatamos que siempre hubo en la Villa Roja quienes vieron en Martí a la persona que nos orienta la vida, según manifestó el primer biógrafo del Apóstol de la Independencia de nuestro archipiélago, Manuel Isidro Méndez, ilustre asturiano e hijo adoptivo de Artemisa.
Son muchos los ciudadanos de esta región occidental que escribieron y escriben acerca del más universal de los cubanos. En esta ocasión mencionaremos algunos de ellos. Comenzamos por Armando Guerra, nacido en San Antonio de los Baños en 1901. Con un amor ferviente a José Martí, editó en su copiosa labor literaria entre otros los siguientes títulos: “Martí y la Mujer”, “Martí y los Negros”, “Pensamiento Étnico de Martí”y “Martí y los Niños”.
Guerra fue miembro de la Academia de Historia de Cuba. Su personalidad alcanzó el ámbito nacional. Corresponde la próxima referencia a Fernando González Campoamor, escritor y periodista de bello y singular estilo. Su pluma plasmó con acierto cuando se refirió a la estela luminosa de José Martí.
Entre sus textos que evocan al Maestro figuran “El Amigo de Martí” y “Que su llama nos queme”. Con estas palabras describió al poeta revolucionario: “Escritor, tribuno y tantas cosas altas que fue, se juntaron en aquel rebelde con un mismo perfil de estilo, sin imitación ni limitación”. Otro destacado martiano de Artemisa fue el periodista y poeta Ody Breijo Hernández. De él sólo mencionaremos un hermoso soneto titulado “Nacimiento de Martí”, dice así:
No ocurrirá en Belén su advenimiento, ni nacerá, cual Cristo, en un pesebre…
Dejad quieta a Leonor.
Dejar que enhebre en la antena más alta, el pensamiento.
No oíd esos rumores----pasa el viento sobre las tejas con temblor de fiebre…
Dejad quieta a Leonor: que no se quiebre la armonía estelar del nacimiento.
Y nace un niño más….el viento pasa con alas de cigüeña, por la casa---
Y al volverse en tumulto a la ciudad, se le adivina que proclama ufano
En casa de Leonor y de Mariano acaba de nacer la libertad.
Bella inspiración, digna de un notable poeta artemiseño y de la
estatura del mártir de Dos Ríos.