
En el libro Poetas de Artemisa, de Manuel Isidro Méndez, destacado escritor , publicado en el año 1919 el autor plantea que Manuel Cabrera Paz tenÃa una inspiración poética fácil y era muy ingenioso para poner en verso , a la usanza de la época el hecho más insignificante.
Rimador en un pueblo aislado, vegetó glosando los sucesos de su vida porque en la época en que vivió el primer cantor artemiseño no se celebraba bautizo, ni se conmemoraba onomástico, ni se daba baile o reunión alguna.
HabÃa entonces personas sin otra profesión que la de juglar. Artemisa tuvo uno de los más inspirados trovadores del paÃs en Manuel Cabrera Paz, bardo popularÃsimo que poetizaba con facilidad inigualable.
TenÃa una cultura literaria elemental, hecha en reducido número de libros. Sus vecinos le aplaudÃan y se entusiasmaban con sus versos. Ejemplo de ello son las singularÃsimas décimas que llamó Exclamaciones de un negro en las fiestas efectuadas con motivo de la inauguración del patronato de este pueblo, San Marcos, el dÃa 25 de abril de 1857.Escritas en jerga conga tienen un valor histórico grande por la desaparición del negro de nación, aparte de lo intencionadas y lo bien que describen el suceso.
Según el eminente historiador Manuel Isidro Méndez, Manuel Cabrera Paz fue todo un poeta que llenó la altÃsima misión que llenan en los pueblos los poetas: sentir las tristezas y las alegrÃas de sus semejantes, para cantarlas con las ilusiones más puras de su alma o llorarlas con las más ardientes lágrimas de su corazón.
Ni a prÃncipes ni a señores aduló la musa de Cabrera. Y no fue con él ingrato su pueblo, que lo compadeció en sus amarguras y guardó sus versos en la memoria con una complacencia que es veneración.
Manuel Cabrera Paz, vivió poco. Nació en 1824 y murió el 8 de mayo de 1872, sólo con 48 años de edad.