Más que todo… amor

En Venezuela el verano es intenso como en Cuba; altas temperaturas se juntan al divino ajetreo comunitario que imprimen a cada jornada los internacionalistas cubanos. Hoy, Arnel Medina, uno de los casi 1 500 artemiseños que cumplen misión en 37 países, amaneció en una comunidad de extremada pobreza, y le regocija saber que la solidaridad, mediante el ejercicio físico y la recreación sana, transforma los días de muchos por allá.

Su primera misión en tierras bolivarianas fue en 2005, y desde el 19 de marzo de este año suma otras experiencias inolvidables en Tucupita, capital del estado Delta Amacuro, un sitio rodeado por el río Orinoco, al oriente venezolano.

Junto a odontólogos, oftalmólogos y traumatólogos, e instructores de diferentes manifestaciones artísticas, Arnel se sabe útil cada vez que llega a un grupo de chicas y chicos deseosos de bolear la pelota, o de entretenerse con un juego de ajedrez.

“Laboro en diferentes programas o servicios: gimnasia con el adulto mayor, con personas hipertensas u obesas; gimnasia con el niño y la niña; ajedrez en la comunidad, para la alfabetización y masividad de estas disciplinas; y trabajo la bailoterapia, ejercicios con baile con muy buena aceptación, principalmente por las mujeres.

“Nos trasladamos hasta lugares lejanos. Aunque el cansancio nos puede dominar, siempre hay algo más fuerte: el sentirte bien recibido. Muchos de los niños van hasta descalzos, pues no tienen otras posibilidades, pero se les ensancha el alma con la alegría que le aportamos; es ahí cuando se sabe el significado de la palabra solidaridad”.

Otras labores también motivan a Arnel. Practica el futbolito con niños de 10 a 12 años, entrena un equipo de baloncesto de 10-11 años y trabaja en la superación de promotores deportivos.

Las 24 horas del día le parece que andan ágiles entre tanto movimiento. Siempre encuentra un tiempo para escribir o hablar con sus dos niñas, con el resto de la familia y sus amigos; pero, de todas formas, extraña mucho su barrio, el verano cubano, el bullicio de un juego de dominó, y sobre todo a su ciudad de Artemisa, que no pierde de vista en cada reporte de la televisión cubana.

Fue el 31 de julio de 2004 cuando nació la Misión Barrio Adentro Deportivo, proyecto que, con la visión futurista de Chávez, brinda mayor calidad de vida a los venezolanos, transforma la sociedad y abre las puertas del deporte como un derecho de todos.

“Es un enorme privilegio ser parte de este programa que ennoblece el alma de quienes damos y recibimos, más que todo… amor”.