
La Serie Nacional de Béisbol en su edición 55 transcurre en nuestro paÃs y ya alcanza los 24 partidos para la mayorÃa de los equipos en competencia, pero también escandalosas cifras de ausencia en los estadios, equipos que no llegan a diez triunfos en la contienda y lanzadores que muestran promedios por las nubes en su trabajo monticular en cuanto a carreras limpias.
Dolor y pena causa la Serie Nacional de Béisbol, muy distante de las pretensiones de sus organizadores y lejos de lograr la calidad que se necesita para decir que nuestra pelota está a la altura de la Serie del Caribe o el Clásico Mundial.
El clásico cubano de béisbol, sigue teniendo dieciséis equipos por la representatividad que se busca para todas las provincias, pero la realidad refleja que esa mentalidad es caduca y reafirma que masividad no es calidad.
Nuestra pelota necesita de cambios rápidos y sustanciales que le den otro brillo a la serie, para que la afluencia de público a los estadios aumente y los aficionados sientan deseos de ver béisbol del bueno y no seguir con la misma pesadilla de cada dÃa, que es habitual en todos los rincones de la Isla, pues los aficionados y los propios peloteros hablan más de fútbol que de béisbol.
La pelota cubana necesita un cambio que le regrese a la calidad del pasado, cuando el Latinoamericano, el Capitán San Luis, el Guillermón Moncada o el Augusto César Sandino, se llenaban para ver a Casanova, Urquiola, Puente, Anglada, Jova, Muñoz, Rogelio, Vinent, Changa o Jorge Luis Valdés, hacer las delicias de los amantes a la pelota y también, que los de mi generación soñaran ser como ellos.
Son otros tiempos y otras las causas que generan el fenómeno de la mala calidad del béisbol doméstico. Éxodo masivo de peloteros, demasiados novatos con titularidad en los equipos, jugadores establecidos, que por cualquier causa, dejan de jugar e irrespetan al público que les sigue, y muchas otras cosas que harÃan insuperable la lista.
Atrás quedaron los años en que éramos potencia beisbolera y no existÃa torneo internacional al que fuéramos que no regresáramos con la corona, además de la calidad de nuestras campañas nacionales. Eso es historia y los actuales protagonistas están muy distantes de aquellos grandes peloteros que hicieron de nuestro béisbol una pasión nacional.
Ganamos la Serie del Caribe, pero las lagunas de nuestro béisbol se vieron con claridad. Se nos avecina el Torneo Premier 12 y se miramos frÃamente los cuerpos de pitcheo de cada conjunto, no podernos elegir a doce lanzadores de calidad para nuestra selección nacional.
Ojalá cambie la historia, pero por el momento la Serie Nacional de Béisbol, es solo un espectáculo vacÃo que interesa a muy pocos y que en lo particular me causa dolor y pena.