
Aún cuando la Comisión Nacional de Béisbol (CNB) anunció un cambio de estructura para la venidera Serie Nacional de Béisbol (SNB), persisten como es de esperar, pensamientos encontrados. Pero existe uno en particular que llamó mucho mi atención y quisiera analizar, para desentrañar el rumbo de la pelota cubana.
Aún cuando la Comisión Nacional de Béisbol (CNB) anunció un cambio de estructura para la venidera Serie Nacional de Béisbol (SNB), persisten como es de esperar, pensamientos encontrados. Pero existe uno en particular que llamó mucho mi atención y quisiera analizar, para desentrañar el rumbo de la pelota cubana.
Se trata de los comentarios ofrecidos por el destacado ex manager santiaguero Franger Reinaldo a la televisión cubana, en el gustado espacio “Bola viva”. Franger ha ganado campeonatos de béisbol y series selectivas, es además un investigador y teórico incansable del pasatiempo nacional y alguien a quien he leído, visto dirigir y admiro mucho. Sin embargo en esta ocasión no concuerdo con todos sus planteamientos, respecto a la no celebración en nuestro país de una Liga Superior de Béisbol.
Veamos algunos de los aspectos planteados por Reinaldo y revisémoslo desde otro punto de vista. Entre sus argumentos, el indómito se refirió a que las anteriores selectivas se realizaron por la necesidad de elevar el techo de la pelota, hasta ahora consideramos que la situación actual también lo amerita. Solo que para él, se puede solucionar mediante otros métodos.
¿Cuáles? El estratega objetó primeramente que el objetivo se puede alcanzar con la salida de peloteros cubanos a otras ligas, también lo creo. La discordancia está en el tiempo. Hasta el momento no llegan a 20 los beisbolistas cubanos que han sido oficialmente contratados para participar en torneos foráneos, aunque ya han pasado varios años desde la apertura cubana en este apartado.
Durante este 2015, las contrataciones internacionales apenas llegan a los 10 peloteros, un ínfimo por ciento, que jamás será suficiente para mejorar la calidad de la SNB. Tomemos también en cuenta que el mayor número de contratados jugaron en el béisbol independiente de Canadá, una liga que promete más negociaciones, pero cuyo nivel no ofrece amplias expectativas de calidad.
Por tales motivos, veo al tiempo como principal oponente. Definitivamente la calidad no se obtiene de un día para otro, pero el país tampoco puede esperar tres ni cuatro años, para conocer si aumenta considerablemente el número de contratos, y ver entonces lo que pueda suceder. Considero que el momento es ahora. Creo que tres series más como la actual y la pelota en Cuba, será solo un recuerdo.
Ambos coincidimos en la imperiosa necesidad de abandonar la zona de confort, me refiero a los federativos. Es inconcebible esperar sentados por que aparezcan contratadores extranjeros, es necesario salir a proponer nuestros talentos y demostrar los beneficios que implicaría para cualquier equipo, jugar con peloteros cubanos. Sería un paso de avance, pero el camino seguiría siendo incierto y difícil, nunca suficiente, sobre todo porque tampoco podemos depender siempre de los de fuera, eso lo aprendimos una vez.
En otro momento se refirió al presupuesto. Lo que se gastaría en una selectiva, bien pudiese ser dispuesto para el entrenamiento en la base. Estaríamos hablando de implementos para la práctica de este deporte en los centros educativos, priorizando las Escuelas de Iniciación Deportiva, academias y por supuesto las ligas de desarrollo y el sub-23. Muy bien, alguien lo dijo, se está pensando en eso y es un buen síntoma, pero también sería una solución a largísimo plazo.
Pensemos en los torneos sub-23 que se han efectuado, algún talento joven, pero por lo demás, todo igual, poca calidad acumulada y casi ningún atractivo, como la actual serie. Me extraña escuchar a los implicados, alabar la subserie que protagonizaron Matanzas y Ciego de Ávila, para muchos la mejor del campeonato, eso no lo cuestionaré.
Pero es vergonzoso, pues en esos partidos se cometieron errores defensivos, tácticos y técnicos (más de uno), entre ambos conjuntos dejaron a decenas de hombres en bases, muchos de ellos en posición anotadora y los errores arbítrales fueron tales, que incluso decidieron juegos. Si eso fue lo mejor hasta el momento, que ha pasado entonces durante los meses precedentes, debió ser un desastre y eso no es calidad, dista de serlo.
Pero claro, en la SNB juegan 16 equipos, cada uno posee alrededor de 12 lanzadores (para calcular por lo bajo), serían casi 200 serpentineros, esa cantidad de pitchers buenos no la encontramos ni en las grandes ligas, no extraña entonces que sea una serie tan ofensiva.
Cuando inicie la segunda fase, tendremos más o menos la mitad, ¿existen en Cuba 100 lanzadores, como para jugar un campeonato de calidad?, no, no existen y portal motivo, debemos dar a la afición toda la razón cuando dicen, “No nos engañemos, la pelota cubana de hoy, no es buena”. Esta frase, más que verdadera, constituye un medidor que revela, cuánto daño le estamos haciendo a un pueblo que ama el béisbol.
La falta de buenos pitchers no solo afecta el espectáculo, sino que es responsable de cada una de las lechadas que reciben los equipos Cuba, cada vez que comienza un torneo internacional, luego y por casualidad, se adaptan. Podemos contar con los dedos de las manos los lanzadores de casa que son verdaderamente efectivos y que salen al seguro, no hay lanzadores para 16 equipos, ni para 8, ni siquiera para menos.
Las series provinciales, torneos sub-23, la estructura actual y la lenta contratación de cubanos para jugar en otras ligas no son suficientes para elevar el techo, dejémoslo claro. Pensemos entonces en una solución objetiva donde exista nivel, calidad y competitividad. Como yo lo veo, una liga superior con máximo cuatro elencos (para estirar), es imprescindible. Yo amo el béisbol y solo espero lo mejor para la pelota cubana.
Para eso no se puede pensar solo en lo que la CNB considere mejor, debemos enfocarnos en que hay una afición que desea y merece disfrutar de buen béisbol, más allá de los títulos internacionales, lo imprescindible es que la gente que va diariamente a los estadios en Cuba, salga satisfecha. ¿Ocurre esto hoy?, no. Repensar el béisbol y hacer los cambios pertinentes es un deber, una obligación, así lo creo.