
El velódromo Alcides Nieto Patiño, de Cali, Colombia, la vio pedalear con elegancia y coraje. La vio cruzar la lÃnea de sentencia como la reina coronada del scratch. Arlenis Sierra de Cuba, de Manzanillo, con su bahÃa y sus encantos. Ella fue a darlo todo a esa Copa del Mundo, lo hizo como una consagrada del ciclismo ante las mejores de Europa. Levantó en alto la bandera de la estrella solitaria y sonrió feliz, en emotivo abrazo con su entrenador y compañeras de equipo.
La reina de Cali tenÃa sus reservas, pues nunca habÃa corrido a tan alto nivel. SabÃa que podÃa lograr un buen resultado. En su mente estaba una medalla, pero no el oro. El oro consagró sus pretensiones, sus sueños de convertirse en la mejor de la especialidad en el mundo, al menos por esta vez.
Pedaleó con el corazón, con la fuerza y el brillo de la mujer deportista cubana. Astucia, valentÃa y perseverancia, le acompañaron en el sprint final. Atrás quedaron la belga Lotte Kopecky y la estadounidense Jennifer Valente. Una hazaña para la joven ciclista.
El brillo en las pupilas por la emoción contenida, las palabras que no fluyen, porque habla el corazón y la satisfacción por mostrar su calibre en tan exigente competencia, fueron también protagonistas junto a la chica de Granma.
Arlenis recordó los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Allà también triunfó. Cruzó la meta con las manos en alto en sÃmbolo de victoria en la modalidad de ruta. Ahora vuelve a vencer. Vuelve a demostrar que está lista para empeños mayores. Cuba regresa al podio en Copas del Mundo, gracias a las piernas de Arlenis. Antes lo hicieron Yumari, Yohanka, Lisandra y Marlies.
Faltaba el podio de la granmese. Ya es titular, es reina de esta Copa del Mundo. Regresará a Cuba con aroma a café y dejará en Colombia, el ritmo de sus piernas mientras su pedaleo emuló con el mejor son de oriente.