
Artemisa, Cuba-. En la Cuba de hoy es frecuente caminar las calles y ver a las personas que llevan adelante la construcción o remodelación de sus viviendas. La situación del fondo habitacional es compleja y las personas buscan alternativas por esfuerzos propios, mediante el crédito bancario o de múltiples formas.
Lo mismo sucede con la sociedad cubana. Es una construcción paso a paso en la que se van ajustando los elementos que conforman la vida del país. Por ellos es tan importante el proceso de transformaciones en la constitución del país, sobre todo para los jóvenes.
Cuando pienso en el tema, imagino a los jóvenes que levantan los cimientos de un futuro mediato desde la base de la participación proactiva, de la garantía de verse representados y de ser coautores de su realidad, en la que nunca han sido ajenos. La juventud cubana es dueña de argumentos muy sólidos para interesarse en la vida social de su nación. No es un segmento alienado, enajenado y movido por la inercia de un lado a otro. Tiene criterios porque conoce su historia, aprendió de su pasado en el que no tenía voz ni voto.
Hoy son los jóvenes los que mueven la locomotora de los criterios más profundos. Ellos saben lo que quieren, tienen la confianza de la dirección del país que no solo los escucha. También los convoca a, desde su trinchera, utilizar su vocación transformadora para ayudar a corregir el tiro en la concreción de un socialismo más genuino y más parecido a estos tiempos.
Las nuevas generaciones tienen la autenticidad de una condición revolucionaria por naturaleza. Es innata en ellos está en su genoma y forma parte de la tradición de lucha de nuestro pueblo.
A los jóvenes les corresponde la crítica de lo que no es funcional, el respaldo a lo necesario, la salida al paso ante los intentos de desvirtuar el proceso, la aclaración justa a aquellos que no tienen la capacidad de reaccionar ante al cambio y se parapetan en una resistencia sin sentido porque algo no les conviene, no les gusta o siempre fue así. Estos son nuestros jóvenes. Instruidos por la revolución con sus virtudes y defectos, dispuestos a enmendar esos defectos y defender las virtudes como lo hicieron también jóvenes de otro tiempo.
El proceso de discusión del Nuevo Proyecto de Constitución demuestra esa realidad, la exacerba y la ubica ante los ojos del mundo y de los propios cubanos que a veces por verlo todos los días no nos damos cuenta de esa fortaleza.
Por ellos y para ellos vale la pena cambiar lo que debe ser cambiado, vale la pena decir que el socialismo es indestructible, inamovible y que está llamado a ser próspero y sostenible porque cuenta con ese ejército de brazos dispuestos para llevarlo hacia su necesario estado de desarrollo. Por ellos que se propusieron desde la colocación de la pañoleta ser como el che, y como el che nada piden para ellos. Saben que una entidad superior es la que debe ser preservada. Conocen el significado de la palabra patriotismo y construyen los cimientos para que esa patria a la que aman les contemple orgullosa.