
La palabra referéndum proviene del latín y define al procedimiento jurídico por el que se somete a votación popular una ley o un asunto de especial importancia para el Estado.
En este concepto sobresalen dos criterios. El primero es el de votación popular. Eso implica la participación del pueblo en el documento legal en cuestión, el ejercicio democrático de las masas como muestra del gobierno participativo y del respaldo de los ciudadanos a la dirección del país. El segundo término habla de una ley de importancia para el Estado. ¿Qué puede ser más importante que la Constitución de la República?
El referéndum sobre La carta magna, previsto para el 24 de febrero es un ejercicio de confianza en los cubanos, es la demostración de que el criterio de todos cuenta de que el socialismo que queremos tiene que parecerse a los que lo construyen desde la base.
No existe truco en el acto de gobernar, en las legislaciones cuando es la población la que mediante el voto determina la validez de los instrumentos legales, documentos que el mismo pueblo ayudó a construir en el debate y enriqueció con sus propuestas de aportes, omisiones y/o modificaciones.
En 1976 se realizó un proceso de referéndum en Cuba. Fue un momento de cambios importantes para el país, que venía desde el colonialismo con una constitución que ya le quedaba pequeña. Había que ajustarla al proceso revolucionario de entonces y más de seis millones de cubanos ratificaron el documento.
Hoy hablamos de la misma Revolución que ya es adulta, que aprendió con el transitar diario donde están sus fortalezas, que no le tiene miedo al cambio, a la diferencia de criterios, a escuchar las sugerencias respetuosas porque sabe que el camino se hace al andar y solo es irrenunciable llevar en la alforja la idea sólida de la única meta posible.
El referéndum será entonces otro ejercicio de la victoria socialista frente a la inopia del consumo. Una nueva batalla ganada al neoliberalismo enajenante, a la desidia de los poderosos que esperan por la fruta y envejecen viendo que del Caguairán no caen ni las hojas porque el verde se perpetuó en su pecho.
Referéndum es entonces elegir, refrendar, votar. Es un grito hacia el mundo de que ya los cubanos elegimos hace mucho tiempo el socialismo y en esa decisión no existe marcha atrás posible.