
Y por eso nos toca a los artemiseños saber que nacimos ayer como provincia, pero jamás nos gustará la retaguardia del optimismo y el progreso, porque apostamos por una provincia hermosa y próspera, donde nos vaya la vida en el empeño de sumarnos a la construcción de un país mejor y más justo.
El paso imponente de Gómez y Maceo por La Trocha, el coraje y el talento de Magdalena Peñarredonda, la poesía de Villena y su entrega sin igual a la causa revolucionaria, como años más tarde se entregaran 28 jóvenes en los muros del Moncada, y hasta el aroma imponente de las flores del cafeto del que hablaba conmovido Cirilo Villaverde, deben ser para los artemiseños mucho más que un frío referente o una anécdota de paso.
Deben ser nuestra propia respiración, “el aire que exigimos 13 veces por minuto”, como decía el poeta español Gabriel Celaya. Pedir menos, luchar por menos, no vale sinceramente la pena. Y Artemisa lo sabe bien claro.