
Se llama Francisco Cruz, aunque te aseguro que si mencionas ese nombre nadie lo reconocerÃa, pero si dices Paco, estoy segura de que el rostro de tu interlocutor se iluminará con esa sonrisa que denota complicidad, agradecimiento, respeto y hasta cierta picardÃa. Y es que para los guanajayenses, Paco es parte del patrimonio cultural de la localidad.
Dialogar con él, es como sumergirse en el mundo cultural y no querer escapar de él porque te atrapa con su hablar pausado y polemiza sobre las transformaciones culturales que se operan en el mundo y allà esta Paco y lo mismo te escribe una décima en un trozo de papel, que te canta un bolero. De esos que piden a gritos que se les abra un espacio en medio de tanto reggaetón chabacano que inunda hoy nuestros eventos culturales.
Paco, te hace bailar al ritmo de un son o te habla de MarÃa Teresa Vera, Lecuona o Bola de Nieve. Paco te dibuja el recuerdo de aquellos guanajayenses que dejaron una huella en la cultura local le canta a Fidel y a la Revolución y es que su versatilidad lo hacen, un artista de pueblo.
Dueño de una sencillez avasalladora, lo mismo lo encuentras en el homenaje a Rosita Foénes a Omara Portuondo, que en el comedor del Sistema de Atención a la Familia o llevando alegrÃa a aquellos que perdieron la esperanza y que encuentran en la letra de sus canciones un atisbo de alegrÃas y de fe en el futuro o quizás este allÃ, en el acto o en el homenaje a la mujer o al campesino y es que Paco es un artista de pueblo , de esos que no precisan presentación o una tarima porque llevan la música y la poesÃa en el alma .
De esos cautivados por la cultura al extremo de transformar las madrugadas en santuarios para purificar el corazón a través de la creación artÃstica. Asà s Paco, único incomparable, artista de oficio y de vida y asà lo amamos porque es nuestro Paco de Guanajay.