Twitterfacebook English

El último combate del Apóstol

Artemisa, Cuba. Murió en Dos Ríos de cara al sol, el mismo astro que quizás sintió envidia alguna vez de su alma luminosa que irradiaba un calor patriótico y un amor sin límites por los pobres de la tierra.

Murió porque quizás la vida era insuficiente para albergar la universalidad de su alma, atormentada por los desmanes de la humanidad y por el perenne luto de su espíritu como consecuencia de la esclavitud de su patria .Entonces, cómo no recordar a Martí?

Dos Ríos, lugar de su caída en combate, ni su última morada en el cementerio de Santa Ifigenia pudieron frenar el ímpetu de un espíritu rebelde, acostumbrado a pelear por las causas nobles y justas, aún con la humanidad en contra.

Pensaron sus enemigos que aquel 19 de mayo de 1895, con su partida física culminaría su historia. Pero se equivocaron, los hombres como el Apóstol, después de muertos son aún más fuertes y sublimes porque sus ideales se transforman en luz para iluminar el camino de otros hombres dignos.

Y así, el más universal de los cubanos regresó otra vez a la vida convertido en verso sencillo, en aldabonazo a la conciencia de los jóvenes de la Generación del Centenario, en cuartel convertido en escuela, en paloma de paz, en concepto de Revolución, en un Fidel que a escasos pasos descansa también en Santa Ifigenia.

No murió el Apóstol. Su rosa blanca cultivada se multiplicó, el abrigo de leopardo calentó los sueños de justicia de los verdaderos revolucionarios y hoy cabalga junto al eterno Guerrillero del Tiempo en esta última batalla, en pluma convertida en fusil, frente altiva, verbo lacerante, para defender el futuro de la patria.

En vivo

Portal del ciudadano de Artemisa

Portal del ciudadano

El tiempo en Artemisa

A Fidel "Profeta de la Aurora"

 Sucesos del Moncada

 


Los Grados del Comandante en Jefe

 

 

Archivos de Audios

Reflexiones de Fidel

reflexiones fidel

Pensando Américas

americas