Su nombre no me dijo nada... Solo era uno más en la lista... larga, por cierto, señal inequÃvoca de cuanto avanzó el sector educacional en Guanajay en el curso escolar 2017-2018.
Quise conocer a la maestra merecedora del premio América de Moya Pérez que otorga la Asociación de Pedagogos y entonces el nombre de Marlenys Vargas Guzmán tuvo rostro.
El rostro que me recordó a la asistente educativa de mi hija mayor cuando cursó el cuarto grado en la escuela primaria Carlos Baliño de mi ciudad natal. Fue una sonrisa sincera, la misma sonrisa que mostraba cuando enseñaba a los niños o participaba en las reuniones de padres. Entonces, recordé su historia.
Marlenys es ejemplo de la mujer cubana que se supera, que ama, que sueña, que recuerda con orgullo que fue auxiliar de limpieza en la misma escuela donde hoy enseña. Que luego llegó el curso de asistente educativa y por cuatro años desempeñó esta actividad y luego asumió el aula ante el déficit de maestros. Entonces tenÃa miedo me confiesa, pero sabÃa que querÃa ser maestra y hoy cursa el cuarto año de la licenciatura en educación primaria.
Cuando se anhela algo, el cielo es el lÃmite, asegura. Ella soñó un dÃa con ser maestra y aunque la vida le puso obstáculos en el camino, se impuso la voluntad de superarse, de cultivares, de mostrar el camino de luz que depara el conocimiento, de contribuir a formar valores.
El premio América de Moya Pérez, no es más que otro incentivo para continuar su transitar por esa obra de infinito amor que es la enseñanza. Marlenys Vargas Guzmán representa el pensamiento martiano que asegura que todo hombre al llegar a la tierra tiene derecho a que se le eduque y después, en pago, contribuir a la educación de lis demás.