
Te fuiste forjando de trozos de amor, conciencia y principios y con cada nuevo encuentro vivÃas una metamorfosis que te dotó de nuevas cualidades. Fuiste la Mariana mambisa y redentora, la voz enérgica de Ana Betancourt, la valentÃa de Lidia Doce, Clodomira Acosta, Melba y Haydeé, la inteligencia y creatividad de Celia Sánchez.
Hasta que llegó Vilma EspÃn con aquel arrojo y aquella pasión rebelde de guerrillera y entonces la simiente germinó y asà llegaste a la vida aquel 23 de agosto de 1960 Federación de Mujeres Cubanas y cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro puso su mano sobre ti, sentiste que pertenecÃas para siempre a la Revolución naciente.
Te multiplicarse y el empoderamiento se hizo tu aliado inseparable cuando paso a paso conquistase espacios. No hay tarea que no lleve tu sello. Allà estabas en las zafras del pueblo, en las recogidas de café, en cada 26 de julio o primero de mayo, en cada momento histórico de la patria.
Hoy estás ahà multiplicada en pionera, adolescente de trenzas largas con sueños e inquietudes, en la joven universitaria, ávida de espacios para conquistar el futuro, en cientÃfica, intelectual, obrera, campesina, combatiente y ama de casa.
Hoy eres dueña de cada espacio de esta isla mambisa a la que entregaste cada esfuerzo y sacrificio. Bien lo dijo el Guerrillero del tiempo: Ni la batalla ni los homenajes pueden reflejar en su justa dimensión la grandeza de la mujer cubana ganada a fuerza de su ejemplo incomparable, porque eso eres hoy, ejemplo para el mundo. Flor que empuña fusil, manos que acarician y construyen, pecho que amamanta y se erige altivo para defender sus derechos. Belleza incomparable y sublime, Federación de Mujeres Cubanas... eres Revolución.