
Bayamo ardió. Las llamas encendidas convertidas en pasión y orgullo de un pueblo decidido a ser libre barrieron con cualquier vestigio de esclavitud de pensamiento y Perucho Figueredo montado en su caballo dio vida al Himno Patriótico que atesora en su letra los sentimientos libertarios y de justicia social añorados por los cubanos.
Bayamo fue el crisol de nuestra nacionalidad. Allà se fundieron indio, negro, blanco, tradiciones, rebeldÃa en una sola raza la cubana.
Ser cubano es más que león, tabaco, taburete, tambor batá, rumba, son, café. Ser cubano es sentir el murmullo de las palmas, el ondear libre y sereno de la bandera, la sangre hervir cuando se entona el Himno de Bayamo. Es ser parte de una historia cada vez más rica y heroica, es amar a la patria como aquella Bayamesa, sol refulgente que murió entonando esa marcha patriótica.
La cultura cubana es más que música, poesÃa o danza. Es sentir que el ritmo de los tambores y los cantos yorubas nos corre por la sangre, subyuga el pensamiento. Es ser a nuestra manera un Lechona, MarÃa Teresa Vera, Fabré, Los Papines, Corona, Van Van. Es amar a la Revolución y ser parte de cada momento de gloria de esta nación, pequeña isla antillana, pequeño David crecido frente al gigante Goliat. Ser cubano es ser Fidel.