CorrÃa el año 1650 y con el nacÃa una villa convertida en cuna natal de no pocas estrellas de la música, la literatura y las artes escénicas. Con nombre aborÃgen y colmada de posadas abiertas al paso del Camino a Vueltabajo donde viajantes y caballos encontraban cobijo nació Guanajay, tierra de la Banda de Morera, la inolvidable MarÃa Teresa Vera, Zoila Gálvez o de escritores talentosos y periodistas de la estatura de Vicente Silvera y JoaquÃn Nicolás Aramburu.
Sitio donde la Condesa de Jibacoa devenida en albacea de tertulias literarias y bailes de época de convirtió en la impulsora de las ansias de educar al pueblo.
Guanajay arriba a sus 368 sñis de fundada acompañada de ricas tradiciones culturales que le valieron el sobrenombre de la Atenas de Occidente. Asà lo atestiguan el teatro Vicente Mora en fase de restauración, el museo Casa Natal de Carlos Baliño, donde confluyen historia y cultura y los fantasmas de aquellos que cultivaron las tradiciones de una villa que no niega sus raÃces ante el avasallador paso del tiempo.
Cuentan que más de 30 periódicos llegaron a circular por la Villa fieles testigos de su historia. Se habla de las tradicionales Estampas de Guanajay donde se funden con la cultura un espectáculo pleno de sincretismo, de verbenas populares, baile de las flores, del recuerdo triste de una Colonia Española testigo triste del esplendor arquitectónico del Guanajay de antaño, de recorridos por su parque central donde nacieron no pocos romances convertidos después en cimientos de familias patriarcales guanajayenses.
Guanajay revive, 368 años quizás es demasiado tiempo. Pero aquellos que aman su cultura y sienten como suyos el embeleso del canto del CapellanÃas, viven una y otra vez la odisea de rescatar aquellos valores culturales que nos convirtieron en la Atenas de Occidente.