
Mantener viva la tradición e historia que nos antecede, descubrir el talento y guiar el camino hacia el arte, encierra la verdad que atesoran los trabajadores de la cultura.
La abnegación por mantener nuestras raÃces y la autenticidad de la cubanÃa, se lo debemos a quienes dÃa tras dÃa entregan su pasión al pueblo que espera una obra musical, literaria, teatral y de artes plásticas o a los que permanecen en el anonimato de alguna muestra artÃstica.
La felicitación también se extiende a los que protegen el patrimonio con sus horas de desvelo en cualquier institución cultural de este paÃs, para que al despertar la población encuentre el esplendor del arte y sus formas de expresión.
Algunas personas subvaloran la labor del trabajador de la cultura y no se imaginan que detrás de un simple rostro, hay una historia que contar.
Asà son nuestros trabajadores de la cultura, dedicados a cumplir el sueño de muchos cuando se acerca una madre deseosa por ver a su hijo en una "Casa de la Cultura" o "Escuela de Arte".
Fieles como escudo y espada de la nación, los trabajadores de las instituciones culturales defienden como si fuese magia en las palabras, los ideales de preservar lo que nos identifica, en cualquier rincón del mundo.
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