
Cuando apenas comenzaba de reportera en el municipio de Bauta, sentà la necesidad de conocer lo que hasta la fecha sucedió de importante en el territorio, tal vez buscando respuestas a destellos de curiosidad que en algún momento de la vida tenemos las personas.
A pesar de ser un municipio poblado no fue difÃcil encontrar a la personalidad indicada para saciar mi curiosidad, Vinicio Pedro Herrera, hijo ilustre de Bauta, un hombre de vasta trayectoria de casi un siglo de vida. En una tarde de abril, lo recuerdo sentado encima de un cojÃn de periódicos en el portal de su casa, y con tanta amabilidad me dijo: la estaba esperando, ya me comentaron de su interés.
La imagen de ese hombre de tradiciones, cultura e historia por ser hijo de esclavos, me asombró, al narrar lo que tuvo que vivir. En pocas horas de conversación me ilustro el pasado de ocho décadas atrás y mientras los recuerdos de hechos importantes venÃan a su mente intercalaba frases de la época, poemas e inspiraciones como excelente orador.
A tanta sencillez y humildad que atesoraba en sus palabras, su pueblo natal lo recuerda, no porque ya no este entre nosotros, sino porque su huella trascendió en las generaciones de bautense atentos a sus sabias palabras, que hasta los más pequeños del pueblo se detenÃan a escuchar. Aunque sus vecinos, familiares y amistades ya no escucharan el saludo, siempre jovial de Vinicio queda en el recuerdo de todos a ese Quijote que le regalo éstas palabras a su pueblo: …viviré agradecido cuando me toque marchar y vivo muy contento en mi pueblo.El respeto y la gratitud marchan parejo, nada mas bello que poder amar de aquel a quien se tiene algo que agradecer.