
Abrà sus flores abrÃa, asà reza un poema y peco por no recordar el nombre de su autor. Abril sus flores abrÃa y con el llega la alegrÃa de los nuevos retoños, no solo los primaverales sino también esos que cada año se renuevan y solidifican en una juventud multiplicada por las razones para vencer.
Alguna vez el Ché habló de juventud alegre pero profunda, cualidades que muy bien califican a esa arcilla fundamental de nuestra obra forjada al calor de los ideales justos y nobles que la llevaron a los muros del Moncada, al Palacio Presidencial, a la Sierra Maestra.
Una Generación del Centenario que no dejó morir al Apóstol aquel 26 de julio de 1953 y que luego demostró con la Campaña de Alfabetización, Playa Girón y en cada tarea encomendada que la sangre derramada jamás fue en vano sino que se multiplicó en espÃritu de lucha, en bregar incesante en pos del desarrollo económico y social del paÃs, que mezclada con esa dosis de alegrÃa picaresca formó a esos jóvenes de hoy.
Cincuenta y siete años después del nacimiento de la Unión de Jóvenes Comunistas y cincuenta y ocho de la Organización de Pioneros José Martà quizás el contexto no es el mismo, pero sà los ideales.
Redes Sociales, campos, fábricas, instituciones culturales, educacionales y cientÃficas, en fin cada trinchera es tomada por asalto por este ejército joven que sonrisa en labios lo mismo dibuja un grafiti con el nombre de Fidel, diseña una etiqueta en defensa de la Revolución, alza su voz en foros sociales o arranca vida a la tierra para contribuir con la economÃa.
Esa es la juventud fidelista y martiana. La que cada dÃa traza nuevos senderos, la que siente que la Revolución espera más de ella no solo por agradecimiento sino porque el deber patriótico es el más hermoso de los sentimientos.
Esta es la juventud que defendemos y con la que contamos porque estos pinos nuevos significan Continuidad.