
La pasión de Orisela corre por sus venas y mente. Amar el atletismo es parte de su existencia. Ella es una mujer común. Lucha contra la adversidad de la vida desde una silla de ruedas.
Nació con la discapacidad de caminar y su vida la entrega por entero a la Asociación de Limitados FÃsicos Motores, ACLIFIM, de la cual es fundadora y al deporte.
Próxima a cumplir 66 años, Orisela dejó su huella en el atletismo. En los primeros Juegos Deportivos para personas con discapacidad, desarrollados en el estadio Pedro Marrero de La Habana en 1980, logró tres medallas de oro. Allà lanzó la jabalina y la bala. También corrió la velocidad y la resistencia.
Eso es Orisela Vega Aguilar. Una mujer resistente, perseverante y feliz. Ella tiene una pasión, el atletismo. No pudo ser, Ana Fidelia Quirot, Maritza Marten ni Osleidis Menéndez. No estuvo en Juegos OlÃmpicos ni Panamericanos, pero tiene su historia. Ella disfruta de los triunfos del atletismo cubano. Salta con Yarisley Silva y reparte entre todos el optimismo que invade a cada minuto su vida.
Por ser fundadora, ganó el derecho estar a partir de mañana en el sexto Congreso Nacional de la ACLIFIM. Ella agradece el gesto de los organizadores, pero no puede asistir por problemas de salud. A pesar de ello, se siente útil, comprometida con la patria y la Revolución.
Orisela, recuerda sus momentos de gloria en el atletismo y humedece sus pupilas. Entrecorta la voz y viaja en el tiempo al estadio capitalino Pedro Marrero. Vuelve a lanzar la jabalina. El dardo vuela, vuela, vuela y logra la medalla de oro. Luego repite la hazaña en otros eventos y torneos interprovinciales. Â
¡Gracias, Orisela! La pasión que respira y vive en su mundo interior, puede más que la incapacidad. Puede porque das más. Regalas amor en el seno familiar y triunfas porque la vida le premia.