
El regreso del trovador gustó a todos. Otra vez llegó por San Antonio de los Baños. Ahora para ofrecer el concierto 103, de la Gira por los Barrios. “El Palenque”, fue el sitio escogido. En el “Paso del Soldado”, cerca al Río Ariguanabo, tocó la guitarra y regaló las melodías de sus letras.
Eran las 7 de la noche cuando Silvio Rodríguez Domínguez, subió a escena. Conversó con los pobladores y le convocó a luchar por la belleza del río y el pueblo. “No se acoquinen”, yo les apoyo” dijo el poeta.
Llegaron los recuerdos en sus canciones. Voló el papalote con “Narciso el Mocho”, “El mayor”, “El necio”, “Ojala” y “La masa” entre otras canciones, fueron coreadas por el auditorio. Argentinos, colombianos, uruguayos, chilenos, mexicanos. La América toda en un barrio de San Antonio de los Baños.
Ese es Silvio Rodríguez Domínguez. El trovador del pueblo. El artista de las reflexiones y la polémica. El amigo de la ecología y luchador incansable por el pueblo, el rio y las calles de un Ariguanabo que no dejara morir.
La emoción dominó a todos. Algunos lloraron. Otros gritaban Silvio, Silvio, Silvio… Los de mi generación, la del setenta y ochenta, sentimos orgullo de esta tierra de tabaco y vega. El trovador que no olvida sus raíces, regresó para alegrar a sus coterráneos. El niño que se hizo acompañar de la Loma, la biajaca en curricán y la pedrada blanca en el portón, volvió a cantar en San Antonio de los Baños. Genial, genuino, emancipador.
Tarde noche para guardar en “El palenque” y su “Paso del Soldado”. La brisa nocturna acarició yagrumas y framboyanes. El río corrió tímido y silencioso, mientras cantaba el trovador. Corrió a esconderse. A guardar el lamento en la timidez de una cueva en espera de un reparador de sueños.