Arlenis: Bronce con sabor a oro

El velódromo de Lima, Perú, la vio pedalear con elegancia y coraje. La vio cruzar la línea de sentencia entre las reinas coronadas del Ómnium. Arlenis Sierra de Cuba, de Manzanillo, con su bahía y sus encantos.
Ella fue a darlo todo a esos Juegos Panamericanos. Lo hizo como una consagrada del ciclismo entre las mejores de América. Subió al podio con la bandera de la estrella solitaria. Sonrió feliz, orgullosa, convencida por la llegada de otras preseas. Abrazo al entrenador y a sus compañeras de equipo.
Tenía sus reservas. Sabía que podía lograr un buen resultado y en su mente estaba una medalla, una medalla para la patria. El bronce consagró sus pretensiones, sus sueños de brillar entre las de la especialidad en el continente, al menos por esta vez.
Pedaleó con el corazón, con la fuerza y el brillo de la mujer deportista cubana. Astucia, valentía y perseverancia, le acompañaron en el sprint final. Solo la norteamericana Jennifer Valente, con (198), de Estados Unidos, y la mexicana Lisbeth Salazar con (162), se agenciaron las preseas de oro y plata, respectivamente. Una hazaña para la joven ciclista. El brillo en las pupilas por la emoción contenida. Las palabras que no fluyen, porque habla el corazón. La satisfacción por mostrar su calibre en tan exigente competencia, ganó protagonismo junto a la chica de Granma.
Arlenis Sierra y el bronce con sabor a oro. Un presagio de lo que puede suceder en la ruta. La chica del Astana Woman Team, enseño que tiene talento. Tiene además fuerza de piernas, pedaleo seguro, técnica depurada y remates que le hacen ganar ser favorita
Ahora vuelve a subir al podio. Vuelve a demostrar que está lista para empeños mayores. Arlenis, pedaleo sobre el escarabajo de caucho como lo hicieron antes Yumari, Yohanka, Lisandra y Marlies. Ese es el ciclismo femenino cubano.




