Caridad Montero: Mujer de Revolución

El 23 de agosto de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, funda la Federación de Mujeres Cubanas. Organización que reúne a las féminas de este archipiélago y las representa con honor y dignidad.

Una de ellas es la ariguanabense Caridad Montero Valdés. Esta mujer nació  el 14 de septiembre de 1946 en el seno de una familia humilde.Humedece las pupilas y entrecorta la voz cuando habla de Fidel y la organización que tiene como paradigma a Vilma Espín. Ella ama la patria como a su propia vida y dice ser una mujer de Revolución.

Anoche visite su apartamento de edificio en San Antonio de los Baños. Al llegar me recibió con agrado y supo las intenciones de mi visita. Si, periodista, como no. Usted pregunte todo lo que quiera sobre la Federación en San Antonio de los Baños, que yo le contesto. Espere un momento, me dijo. Vamos a colar un poquito de café y enseguida comenzamos a platicar. Acepto la propuesta ydespués de degustar el llamado néctar negro delos dioses blancos, iniciamos le dialogo.

¿Cómo se inserta usted en la Federación de Mujeres Cubanas?

Como sabes todas empezamos a los catorce años, pero desde muy jovencita mi madre me enseñó  las tareas de la Revolución.Como muchacha joven de la casa, me incorpore a la Federación, para lo que hiciera falta. Lo mismo  organizábamos un trabajo voluntario, que asistíamos a una marcha del pueblo combatiente en la Plaza con el Comandante.

También en el apoyo del barrio a los Comités de Defensa de la Revolución, en los primeros años. Recogíamos  la cotización, organizábamos la guardia cederista y aportábamos las donaciones de sangre. Aquello era para mí un compromiso y a la vez una fiesta

¿Qué hay de cierto, en cuanto a su participación en el primer curso de instrucción revolucionaria?

Hace una pausa. Al instante levanta el auricular del teléfono para hablar. Espere un momento periodista, voy a hacer una llamada para que me recuerden donde esta los carnet que acreditan mi trabajo de esos años. En segundos su esposo Amado Izquierdo, se reporta con varios carnet, que muestran a Caridad Montero Valdés, bien jovencita.

Es entonces cuando dice. Tenía quince años cuando fui alumna de ese curso.Todavía pongo en práctica lo que aprendí en él. Recuerdo que aquí en San Antonio de los Baños, hubo muy buena matricula y todas nos graduamos con notas muy buenas para ayudar a la Federación.

¿Sabemos que fue de las primeras en recibir la medalla 23 de agosto?

Es verdad. Aquí en el barrio fui la segunda, después de Oneida, la presidenta de la Federación. Esa medalla la guardo con mucho cariño. Me la dieron en agosto de 1986 y al otro año, la de los CDR.

¿Qué significa para Caridad ser mujer y revolucionaria?

Un ejemplo de entrega, amor y sacrificios por la Revolución de Fidel y Raúl. Ser mujer en Cuba es sentirse Mariana, Celia, Aidé, Vilma, Clodomira y tantas otras  que forman parte de la historia patriaç

¿Cómo ve a la Federación de Mujeres Cubanas en este siglo?

Sigue siendo activa y eficaz. La mujer en la Revolución tiene los mismos derechos que el hombre. La vemos en el campo, dando clases. También en un consultorio, en el deporte, la cultura y la informática. Creo que se puede hacer más desde el barrio. Hay que seguir la batalla por la incorporación de aquellas muchachas que lastimosamente no quieren estudiar o enrumban su destino por un camino equivocado.

¿Se siente realizada como mujer?

¡Claro que sí! Todavía con los 73 años que voy a cumplir, me siento con fuerzas para ayudar. La salud no me acompaña mucho, pero desde la casa oriento, aconsejo y hasta asesora cualquier actividad de la Federación.

¿Mensaje para las nuevas generaciones de mujeres ariguanabenses y artemiseñas?

Que no le fallen nunca a la Revolución. Cuba es ejemplo a seguir en el mundo por lo que hace en favor de la mujer. Tenemos una Cuba con igualdad de géneros y eso nos privilegia.

Doy las gracias a Caridad Montero Valdés. Madre de dos hijos, abuela de cuatro nietos y esposa ejemplar. Ella es un ejemplo de entrega y perseverancia. ¡Felicidades Caridad! Estos 59 años de la organización que usted ayudo a formar la hacen acreedora del respeto y la admiración de quienes le conocemos.