Una loma que hermana pueblos

No importó que muchos se comunicaran por vez primera, para que la solidaridad venciera el cansancio de jóvenes de Panamá, México, Palestina, Argentina, Paraguay, Ecuador, Cuba y otros lugares del orbe, quienes en El Taburete, a 452 metros por encima del nivel del mar, exigieron libertad para Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y Ramón Labañino.

Los Cinco tienen derecho a estar en su Patria, como ya conviven tras cumplir sus condenas, René González y Fernando González, reclamaban mientras unos y otros se ayudaban loma arriba, y abajo también, por intrincados senderos, piedras, troncos de árboles y el húmedo suelo.

Un poco agotados, las ropas empapadas en sudor pero seguros de que llegaríamos, estamos en uno de los puntos más altos del occidente cubano, y ratificamos que en esta Isla, al tiempo que nos formamos como médicos, crecen nuestros valores humanos, dijo Violeta Luqueño de Paraguay, estudiante en el hospital de San Cristóbal.

La mayoría ascendemos por primera vez a uno de los sitios en el cual Ernesto Che Guevara y sus compañeros se prepararon antes de ir a Bolivia, donde un Monumento los recuerda, por ello no hay mejor altura que esta para concluir la Jornada Por la unidad, la solidaridad, la integración y la paz, protagonizada por becarios foráneos, expresó el ecuatoriano Adonay Jiménez.

En la cúspide de El Taburete, la historia hizo coincidir también a adolescentes de Canadá que se interesan en Cuba por carreras agropecuarias, acompañados de alumnos de Güira de Melena; sucede que el ejemplo del Che y la solidaridad perduran en esta loma que hermana pueblos.