
Artemisa, Cuba -Bendito privilegio volverlos a encontrar vestidos de pelotero. Encontrarlos pasados de peso, lentos en los movimientos, quizás con menos tacto a la hora de conectar la esférica. No importa, estaban allÃ, en el estadio Cándido González, de Camagüey a propósito del Juego de las Estrellas.
Bendito privilegio saber que Lázaro Junco volvió con el madero al home plate. Esta vez no hubo jonrón de techo por el jardÃn izquierdo, como lo hizo en el Victoria de Girón. Tampoco Luis Ulacia tocó la bola con la rapidez de aquellos Juegos OlÃmpicos para sorprender a la defensa rival. Â
Bendito privilegio encontrar nuevamente a Pedro Luis Lazo encaramado en el montÃculo. El lanzador de más victorias en la pelota cubana y ganador del juego de veteranos. Sergio Quesada, Omar Linares, Ariel Pestano y los que estuvieron en Quisqueya, merecieron el elogio.
Nostalgia y alegrÃa se mezclaron en mÃ, al ver el Juego de las Estrellas de los veteranos. Nostalgia porque no volverán a deleitarnos con jonrones, jugadas de doble play y excelentes ponches. AlegrÃa porque sabemos que existen. Que no los olvidan y están dispuestos a regalar todo lo que saben.
Fuimos testigos vivos del nacimiento de esas leyendas. Respiran, tienen sus propias historias para contar y siguen vinculados a la pasión que los une, el beisbol. ¡Gracias, Camagüey!, Bendito privilegio, volver por ustedes y vivir sus hazañas. Eso privilegio solo lo regala el beisbol. Una pasión que nos toca a todos. Â